La actividad agrícola ecuatoriana está influenciada desde fines del siglo pasado por su incorporación a los regímenes alimentarios (Singaña Tapia 2025), dos de sus efectos son la especialización en cultivos agroindustriales y con destino a la exportación, y la utilización de kits agrícolas para la producción, donde el poder de las industrias alimentarias trasciende el poder de los estados, situándonos actualmente en el régimen alimentario corporativo (McMichael 2012).
Guayas, una provincia del Ecuador, que impulsó el comercio exterior agrícola y los monocultivos desde antes de la fundación republicana (Naranjo Chiriboga 2010), nos puede mostrar las alarmas que la extensión de los regímenes alimentarios activa para nuestra producción alimentaria. Con este fin, el presente artículo pone en diálogo las cifras del Censo Nacional Agropecuario del año 2000 y del Censo Agropecuario del Guayas del año 2025.
Tierra
La distribución de la superficie muestra un retroceso en la superficie ocupada por actividades agropecuarias y a la vez una duplicación de los predios, es decir, se puede presumir un doble efecto del destino de tierras rurales a otros fines como la acuicultura —en 2024 Guayas concentraba el 65% (135 mil hectáreas) de la superficie autorizada para camaroneras a nivel nacional (MIPRO 2024)-; y por otro lado, una reducción de la superficie disponible para la agricultura. Pese a que la superficie apunta a ser menor, la frontera agrícola se ha ampliado. En los últimos 25 años, la superficie destinada a montes y bosques se redujo en 14 puntos porcentuales, mientras que la superficie destinada a los cultivos permanentes se ha duplicado, y los cultivos transitorios también se han incrementado (ver Tabla 1).
Respecto a la tenencia de la tierra, en 2020, el 60% de las UPAs tenían un título de propiedad y, 25 años después, hubo un avance positivo: el 71,9% de las UPAs estaban catalogadas como propias. Sin embargo, las UPAs arrendadas representaban cerca del 17,8% frente al 3,1% en 2000. En 25 años, se debilitaron las formas de tenencia, como la aparcería, la comuna y la tenencia mixta (Prefectura del Guayas 2026, INEC 2001).
Cultivos
En el año 2000, la especialización en un número limitado de cultivos ya era evidente; el arroz, maíz duro seco, banano, cacao y caña de azúcar ocupaban el 63% de la superficie agrícola. Para 2025, los mismos cultivos estaban presentes en el 88% de la superficie agrícola. El cacao es el cultivo que más ha avanzado en términos de superficie sembrada, con más del doble (ver Tabla 2). Además de la concentración de la tierra alineada al régimen alimentario corporativo, es claro que una de las prácticas de asociación de cultivos se ha perdido en los últimos años; el fréjol —comúnmente asociado al maíz— redujo su superficie en más de 2 mil hectáreas.
El uso de semillas nativas se destaca como uno de los datos alentadores en el 2025, dado que el 52,9% de las UPAs las emplea. A la vez, el 21,36% utiliza fertilizantes orgánicos y el 12,86% emplea control de plagas de origen orgánico. No obstante, el 4,5% de los plaguicidas empleados tienen un nivel muy alto de riesgo y el 38,8% un riesgo moderado. La producción de arroz es una de las más intensivas en el uso de insumos en 2025; este cultivo utilizó 1,3 millones de sacos de fertilizantes (Prefectura del Guayas 2026). Esta dependencia de insumos está correlacionada con el crédito (Bonilla y Singaña 2019), el cual también ha cambiado su comportamiento en los últimos 25 años.
Crédito
La fuente principal de crédito también cambió durante el periodo de estudio. BanEcuador (anteriormente Banco Nacional de Fomento) pasó a ser la principal fuente de crédito para 2025, esto alineado con las políticas que alientan la extensión de créditos públicos[1] para un número limitado de cultivos, justamente los que más superficie agrícola concentran. La dependencia de insumos hizo que las empresas proveedoras de dichos insumos crecieran en 4 puntos porcentuales en su participación dentro de las instituciones proveedoras de créditos.
El destino principal del crédito estaba catalogado en la categoría de producción de cultivos en el 2000, con el 96,3% del total (INEC 2001), mientras que en 2025 se emplea directamente la categoría de insumos con un 90,8% (Prefectura del Guayas 2026). Uno de los elementos del kit agrícola es la asistencia técnica, donde la alianza entre el Estado y la agroindustria se evidencia en el avance de esta. En el 2000, el Estado no proveía más del 15% de la asistencia técnica, y en 25 años, logró tomar el primer lugar como proveedor de la asistencia técnica con el 41,9% por parte del Ministerio de Agricultura y el INIAP. En el 2025, 2 de cada 3 servicios de extensión recibidos estaban relacionados con los paquetes tecnológicos (Prefectura del Guayas 2026).
Comercialización y empleo
La comercialización ha sido una constante traba en la actividad agropecuaria, sin embargo, la intermediación ha dejado de ser la principal dificultad como lo fue anteriormente (Chiriboga y Brian 2010, Chiriboga 1988). En Guayas, la inseguridad (36.3%) se convirtió en el principal obstáculo para la comercialización, seguida del estado de las vías (25.4%), y de los precios (24.9%). Para las UPAs menores a 1 hectárea, la realidad varía un poco y la inseguridad representa el 32,6% de las dificultades; por otra parte, para las UPAs mayores a 200 hectáreas, este porcentaje pasa al 42,9%.
En cuanto a la generación de empleo. El envejecimiento en la zona rural es muy preocupante, el 90,9% de las personas productoras tienen más de 64 años. Por otra parte, las pequeñas UPAs continúan generando más empleo que las grandes extensiones de tierra. Las UPAs menores a 5 hectáreas emplearon a más de 161 mil personas, mientras que las UPAs mayores a 200 hectáreas emplearon a menos de 16 mil personas (Prefectura del Guayas 2026).
A manera de conclusión
La provincia del Guayas nos enseña la materialización del régimen alimentario corporativo, donde la superficie agrícola está destinada casi en su totalidad a cultivos con destino agroindustrial y de exportación. Este proceso se apoya en la alianza entre el Estado y las empresas para la provisión y promoción de paquetes tecnológicos que alientan la extensión de un número limitado de cultivos, dejando la producción de alimentos con pocos incentivos.
*Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las del Instituto de Estudios Ecuatorianos y del Observatorio del Cambio Rural.
Notas:
[1] Para tener más información sobre el crédito y sus principales rubros visite: El crédito agropecuario: ¿Para quién y para qué? – Ocaru
Referencias
Bonilla, Andrea Gabriela, y David Alejandro Singaña. 2019. “La productividad agrícola más allá del rendimiento por hectárea: análisis de los cultivos de arroz y maíz duro en Ecuador.” La Granja 29 (1):65-78. doi: http://dx.doi.org/10.17163/lgr.n29.2019.06.
Chiriboga, Manuel. 1988. “Estructura de la producción agropecuaria.” En El Problema Agrario en el Ecuador, editado por Santiago Escobar, 421-438. Quito: Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales, ILDIS.
Chiriboga, Manuel, and Wallis Brian. 2010. Diagnóstico de la pobreza rural en Ecuador y respuestas de política pública. Editado por Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. RIMISP.
INEC. 2001. III Censo Nacional Agropecuario. Quito: Instituto Nacional de Estadística y Censos.
McMichael, Philip. 2012. “The land grab and corporate food regime restructuring.” The Journal of Peasant Studies 39 (3-4):681-701. doi: https://doi.org/10.1080/03066150.2012.661369.
MIPRO. 2024. Camaroneras regularizadas marzo 2024. Editado por Estadística. Guayaquil: Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca.
Naranjo Chiriboga, Marco. 2010. “Un puerto en busca de una nación: (Guayaquil y la idea fundacional del Ecuador como república).” En Ensayos de historia económica, 135-151. Quito: Banco Central del Ecuador.
Prefectura del Guayas. 2026. Resultados Censo Agrícola. edited by Prefectura del Guayas. Guayaquil.
Singaña Tapia, David. 2025. “Dependencia y agricultura. El contexto agrario para la agricultura familiar en Ecuador.” En Agriculturas familiares campesinas en los Andes. Entre las múltiples crisis y la transformación, edited by Esteban Daza Cevallos and Tamara Artacker, 28-42. Quito: Friedrich-Ebert-Stiftung.
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David Singaña Tapia
Investigador del OCARUIngeniero en Ciencias Económicas, Master en Desarrollo Territorial Rural, realiza sus estudios de doctorado en la Universidad Justus Liebig – Giessen, Alemania.
Integra el grupo HINASES (Human-nature Interactions in Agricultural Socio-Ecological Systems).
Líneas de investigación y publicación: Soberanía Alimentaria, Agricultura Familiar y Acuerdos Comerciales.










