OCARU enciende el debate agrario durante la celebración de los 481 años de fundación de Charapotó, Manabí.

La Parroquia de Charapotó, cuna de historia y granero ancestral del Ecuador, celebra sus 481 años de fundación española. Un amplio programa cargado de actividades  comenzó un jueves 27 de agosto para tener su cierre el miércoles 30 de septiembre.

 

Durante la jornada del pasado 19 de septiembre, el equipo de OCARU tuvo el placer de compartir y difundir sus publicaciones en la IX Expo – Feria Agraria Artesanal que contó con  más de 400 asistentes. Bajo la amenización de la orquesta «Los Mirlos», la Asociación de comunidades de Charapotó, el Foro de los Recursos Hídricos, el grupo de apoyo de las festividades 2015 y el GAD Parroquial, se celebró un evento donde se dieron cita diversos productores locales (productores de arroz, dulce, bebidas artesanales), instituciones locales y provinciales. También se hizo la entrega de diplomas a los participantes en el curso impartido por el Foro de Recursos Hídrucos, junto a la elección y proclamación de la reina agrarista de Charapotó.

Esteban Daza, investigador del Observatorio del Cambio Rural, realizó un recorrido por el estado de la Soberanía Alimentaria y  la Agricultura Familiar en el Ecuador. Para acercarnos a un contexto histórico de la Agricultura Familiar Campesina y Soberanía Alimentaria, se invitó a la audiencia del evento a que recordara cómo eran sus fincas allá por los años 60 y 70; cómo se organizaban y cómo se repartían las tareas entre los miembros de la familia.

En su discurso motivador, Daza hace referencia al concepto de autonomía campesina, como el poder de decidir, cómo usar la tierra y entender cuál es su función social. Una dimensión de autonomía que se ha ido perdiendo desde las décadas de los 60 y 70.

¿Cuáles son los factores de la pérdida de autonomía campesina?

Desde OCARU se destaca la desigualdad en el acceso a los recursos productivos:

– La tierra: aproximadamente 6.000 familias concentran la mayor parte de la tierra productiva  en el Ecuador, representando a 3.500.000 de hectáreas. Y tan sólo, 712.000 familias tienen 2.500.000  hectáreas para repartirse entre todos ellos.

– El agua: los pequeños campesinos que tienen entre 1 y 10 hectáreas poseen el 26% del agua para regar sus cultivos; mientras que aquéllos que tienen de 50 hectáreas en adelante concentran más del 50% del agua del riego que existe.

– El crédito: hasta el año 2010, el 90% del crédito que entregaba el Banco Nacional de Fomento se le daba a aquellos empresarios que sólo sembraban un único cultivo y cuyos productos se destinaban a la exportación; mientras, apenas un 10% era entregado a los pequeños productores.

– Paquetes químicos: como las fincas han tenido que cambiar sus formas de uso y pasar de producir alimentos para las familias a producir alimentos para animales o aceites vegetales, se necesita de un conjunto de químicos para fertilizar los cultivos. El 50% del cacao que se produce necesita del uso de  químicos; el 90% del banano tiene fertilizantes; el 99% de caña de azúcar que se consume tiene químicos; el 90% de la palma africana y el 85% del maís maduro, productos de la cadena agroindustrial y algunos de exportación.

– La comercialización: las comercializadoras de alimentos son las empresas que más plata ganan en el país. Mientras, el pequeño agricultor está sujeto al intermediario y a otros agentes de la cadena de comercialización que nunca pagan.

Por estas razones,  las problemáticas por las que atraviesan las agriculturas familiares promueven una disminución de aquellos cultivos para la alimentación y se origina un crecimiento de cultivos para la exportación.

¿Por qué es importante la agricultura familiar?

La agricultura familiar es un actor fundamental para la economía nacional, el cuidado del medio ambiente, la generación de empleo y para garantizar la soberanía alimentaria. Destacamos tres importantes factores:

-Producción diversificada: se realizan cultivos asociativos que permiten controlar las plagas y no usar fertilizantes. El ganado y los animales menores  son incorporados a la finca y su materia orgánica sirve para los cultivos.

-Creación de fuentes de trabajo: Por cada 5 hectáreas se puede dar trabajo a tres personas; mientras que la agroindustria de la palma africana genera una plaza de trabajo por cada 10 hectáreas. En la provincia de Los Ríos, la expansión de la agroindustria desplaza a los campesinos y los expulsa de sus territorios. Varios son los mecanismos que los presionan para que vendan sus tierras. Los campesinos que resisten a tales formas de expulsión de sus tierras, debido a que son vecinos de los grandes monocultivos de palma africana,  tienen niveles bajos de productividad; condiciones tan precarias que no les permite ni siquiera comprar la canasta familiar básica que está en 600$.

– Soberanía Alimentaria: la agricultura familiar campesina contribuye con la producción del 70% de los alimentos para las familias del campo y la ciudad.

Avances y retrocesos

El régimen de Soberanía Alimentaria ha sido promovido durante los últimos años con el vance de normativas importantes. En 2008 se aprueba una innovadora Constitución que recoge los planteamientos de las luchas históricas de las organizaciones campesinas. Se resaltan las demandas por una reforma agraria integral con la redistribución de los recursos productivos. La Economía Social y Solidaria es uno de los elementos que impulsaría un nuevo modelo para el campo en defensa de la Soberanía Alimentaria.

En 2009, se aprueba la Ley de Soberanía Alimentaria que reconoce la profunda desigualdad existente en el acceso a los recursos productivos e insiste en la necesidad de redistribución.  En 2011 aparece la Ley de Economía Social y Solidaria que reconoce a las economías campesinas como formas de organización social.

Lamentablemente, el MAGAP, la institución que prepara las políticas públicas para el campo, no logra incorporar proyectos para garantizar la Soberanía Alimentaria; en su lugar, se profundiza el modelo de monocultivo y la exportación.

Retos para el agricultor familiar

Daza destaca dos retos principales que giran alrededor de dos grandes debates:

– Debate sobre semillas transgénicas: las semillas transgénicas profundizan la pérdida de autonomía de las campesinas y campesinos.

– Ley de Tierras: es necesaria una participación en los diálogos nacionales sobre la Ley de Tierras y discutir el modelo para el campo que promueve la ley; es importante que se debata sobre la función social y ambiental de la tierra e insistir en que el uso de la tierra debe ser para la alimentación, garantizar el derecho y acceso a la tierra y cumplir con la Soberanía Alimentaria.

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Equipo OCARU

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