De la renta de la tierra y el debate agrario

CDES. Entrevista a Armando Bartra

A raíz de la coyuntura que generó la Constitución del Ecuador aprobada en el 2008 se comenzaron discusiones en torno a la elaboración de leyes que formalmente tendrían que ser coherentes con las reivindicaciones sociales estipuladas en dicha Constitución.

Algunas de estas leyes han generado gran polémica sobre todo, aquellas que tienen que ver con el uso y manejo de los territorios y los llamados recursos naturales que contienen.

Dentro de este debate tenemos destacan la ley de recursos hídricos que generó un gran descontento y la movilización de distintos actores políticos campesinos e indígenas que establecieron una alianza en torno a ésta; así mismo el caso de la ley de minería movilizó a ecologistas, campesinos e indígenas, por mencionar algunas.

 

La ley de tierras ha despertado un gran interés y expectativa, dado las contradicciones internas que existen entre los derechos estipulados en la Constitución ecuatoriana y el perfil que tiene el modelo de desarrollo impulsado desde el Gobierno basado en la extracción de recursos y en el impulso de modelos agroindustriales.

En este contexto el Centro de Derechos Económicos Sociales y Culturales – CDES, presenta una serie de entrevistas con distintos expertos en el tema agrario con el fin de aportar a este debate.

En el primer tomo de este trabajo presentamos una entrevista realizada a Armando Bartra, experto en temas agrarios en México, director de la maestría y doctorado de Desarrollo Rural Territorial de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, UAM.

En esta entrevista se aborda en términos generales la importancia de la teoría marxista de la renta de la tierra y su vigencia para los problemas agrarios actuales del Ecuador y del mundo.

De la renta de la tierra y el debate agrario

¿Cuál es la vigencia del concepto marxista de “Renta de la Tierra” para pensar los problemas actuales?

Como ustedes saben Carlos Marx en el tomo I de el Capital ve el proceso de producción dentro del sistema capitalista, después en el segundo volumen desarrolla cómo a partir de este proceso de producción capitalista se despliega la circulación de las mercancías. En el tomo tres nos muestra la producción y la circulación de mercancías articuladas y mediadas por el concepto de la tierra, esto en mi opinión tiene una importancia para comprender fenómenos actuales, sin embrago tenemos que ver que Marx se ocupa de la renta de la tierra, no obstante ésta no es la única renta, en la actualidad hay la renta del agua, la renta mineral la renta petrolera, la renta de los paisajes, entre otras todas ellas se encuentran en el corazón del sistema capitalista actual.

El tomo tres de El Capital es más concreto porque hay determinaciones más específicas, así mismo en este tomo se ocupa de fenómenos, de mediaciones económicas que se encuentran en la periferia del orden capitalista, nos muestra la renta como una modalidad que adopta la plusvalía, y la ganancia, aunque no es una ganancia en sentido estricto como una vía de acumulación diferente a la de la industria, la del comercio y la del capital financiero y que sin embargo es propia del capitalismo.

La renta de la tierra es para Marx una porción de la plusvalía social y una porción del plus trabajo de quienes laboran para el capital y que expresa la valorización de la propiedad no de la inversión.

La plusvalía aquí resulta de la inversión productiva del capital, la renta resulta del hecho mismo de cualquier tipo de propiedad de un bien natural o social que por su condición escasa, no reproducible y diferencial puede ser valorizada por el capital. Es decir la particularidad de la tierra es que se trata de un bien que no puede ser producido, sino que su disponibilidad es escasa y diferenciada.

De lo anterior resulta que la tierra en este caso o cualquier bien natural no producido puede en efecto ser valorizado dentro del sistema capitalista, aunque en él no haya existido una intervención del ser humano para su producción. La propiedad en este sentido puede ser valorizada y se cotiza como si ésta fuera una mercancía. Aunque en sentido estricto no tendría valor dado que, el valor es algo creado por el trabajo.

La renta de la que se ocupa Marx es la renta de la tierra no porque ésta sea la única ni la más importante, sino porque en su momento ésta fue una de las expresiones de valorización de un bien natural que se aparataban de la ganancia capitalista. Por qué Marx se ocupa de la renta en el tomo III de El Capital, es porque no puede haber un capitalismo que no requiera la mediación de recursos naturales y sociales que por su carácter de bienes no producidos son escasos y diferenciados.

La producción de la mercancía a través de mercancías es un tipo de producción del capitalismo, pero además de ésta, es necesaria la tierra, es decir un bien natural, ella se puede convertir en una mercancía, a través de la valorización de un recurso.

La importancia de la reflexión que hace Marx sobre la renta de la tierra como un ejemplo paradigmático de la renta en general, es que introduce la mediación de la naturaleza y su rol para la reproducción capitalista, la naturaleza como un bien que no ha sido producido, sin embrago, el capitalismo continua sujeto a la dependencia de recursos que no puede producir.

La escasez es directamente proporcional a la renta por eso un mundo de escasez es un mundo de renta. Sería diferente si todo pudiera ser fabricado, sin embrago, no es así, es por ello que los bienes naturales son convertidos en mercancía. Estos bienes intervienen en el proceso productivo del capitalismo pero a su vez no son producidos. Es decir, qué es lo que sucede cuando la naturaleza entra en juego en el proceso de producción capitalista, cuando las mediaciones naturales se vuelven una contradicción que consiste en su principio de producir mercancías sólo a través de mercancías. En este sentido la reflexión sobre la tierra invita a pensar esta contradicción, cuando los recursos naturales se vuelven indispensables. La reflexión sobre la renta de la tierra es la reflexión sobre la contradicción externa, la distorsión que ocurre en la distribución de plusvalía cuando los recursos naturales se muestran como indispensables para la reproducción de e capital.

Los recursos que aparentemente tendrían que ir perdiendo valor en el curso de la historia conforme avanza el capitalismo, no lo han hecho, por el contrario éstos se valorizan cada vez más y es por esta razón que el análisis de la renta de la tierra es relevante hoy por que las rentas de la tierra, del agua, del petróleo de la minería son en la actualidad aún más importantes de lo que eran cuando Marx reflexionó en torno a la renta de la tierra, si bien es cierto se han modificado los patrones de acumulación, la renta y el beneficio que extrae el capital de la tierra es el mismo.

Hoy en día si bien ha habido múltiples modificaciones, las rentas continúan ocupando un lugar central y en este sentido la reflexión de la renta de la tierra continúa vigente en la medida en que en la base de la renta, está el hecho de que existen ciertos factores necesarios para la producción y éstos, son escasos, no pueden ser producidos. Existe renta mineral porque el mineral solo existe en ciertos lugares y de forma limitada, lo mismo sucede con el petróleo. Un factor genera renta solo en función de su escasez y lo que caracteriza al capitalismo de esta crisis global, crisis civilizatoria que incluye el medio ambiente, lo alimentario, lo económico, de guerra, etc. En este contexto las escaseces relativas de los recursos incrementan la renta ya que no todo puede ser ni producido ni fabricado.

Esto es interesante porque a pesar del paso del tiempo el capitalismo sigue dependiendo de elementos que no puede producir a la naturaleza, ésta se cuela dentro del sistema y se expresa en él en la forma de una desviación; de una plusvalía social que se orienta hacia la valorización de una propiedad.

Nuestro mundo es un mundo de escasez, un mundo de crisis de disponibilidad de recursos y es por ende, un mundo de rentas, la renta capitalista.

¿Cuáles deberían ser los temas más importantes en el debate agrario actual?

Uno de estos temas es la naturaleza y el otro es la economía. Si a la naturaleza no la tratamos adecuadamente y no vemos qué le duele, qué necesita y qué no acepta, se va a vengar, nos va a soltar un golpe. Y la economía igual, pensemos en la economía como la Pacha Mama, es decir a la naturaleza hay que tenerle respecto y hasta amor, a la economía a lo mejor no, más bien habría que tenerle miedo, es que la naturaleza es una madre cruel y la economía también, finalmente de eso vivimos.

Si gastamos más, consumimos más y si te comes todas las semillas no vas a poder volver a sembrar. Tiene que ver con la naturaleza pero también con la economía, hay un modo en la economía en que si tu consumes tu excedente improductivamente, entonces no vas a poder desarrollar la reproducción en ninguna escala.

Por lo general los    agricultores  en los primeros días del año calculan cómo va a ser el clima, en los meses del año y según las experiencias anteriores de los períodos de lluvia y sequía, o el tipo de suelo que se prefiere para un tipo de cultivo específico y lo utiliza de base para planificarse.

Resulta    hoy   más   inminente   que   nunca  la   necesidad  de   conocer    así  mismo   los   síntomas   o  dicho  de   otra   forma,  las   señales  que   va  arrojando    la   economía  al  escenario      mundial. A lo que quisiéramos llegar es a poder entablar  una relación donde se entienda  por ejemplo,   cuáles    son  los   elementos   a   observar    para  una   crisis   mundial.

Si uno no interpreta a la naturaleza no sacas cosechas y si no sacas cosecha te mueres, para eso necesitas saber si va a llover o no y cuándo será para así poder anticiparte, planificarte y discernir si esa pequeña lluvia es la primera de muchas y abundantes que se aproximan o es solamente algo pasajero. Si es la primera ya tendríamos que haber sembrado porque si no se pierde la humedad, pero si es una lluvia casual y sembramos se va a pasar el tiempo y esa semilla se va a tener que reponer. No podemos arriesgarnos así porque se nos va la vida.

Lo mismo pasa con la economía de la familia, mal administrada también te lleva la vida y sin embargo, lo dejamos a los estudiosos, lo cual no puede ser, necesitaríamos calcular igual que con las lluvias y así prevenir plagas y demás. Es que hay que desmitificar la economía y de momento lo que hay que hacer es conocer los grandes problemas de la macroeconomía y no decir que ese no es nuestro problema, ya que conocemos los de la microeconomía y los podemos manejar.

Hay un tema que es muy evidente y es el bono demográfico, que es cuando viendo la pirámide de edades de un país puedes determinar si es que hay muchos niños que se van a comenzar a convertir en jóvenes. Es que ya las familias no son tan numerosas, pero como fueron muy numerosas anteriormente, todavía hay muchos jóvenes y no hay muchos viejos, y pronto lo que habrá será muchos viejos y menos jóvenes. Cuando tienes en el medio de la pirámide que los jóvenes son muchos, viejos todavía son pocos y ya no hay tantos niños es el mejor momento. Porque ese es el momento en el que tú tienes mucha gente con capacidad de trabajar y puedes generar mucha infraestructura, capital humano, desarrollar la economía, acumular etc., de modo que, cuando la sociedad se haga de viejos haya una base que te permita subsistir.

Esto es bastante complicado, los que hacen los cálculos te dicen que si tú no haces eso, si tú no generas empleo para estos jóvenes, cuando tengas una sociedad de viejos no vas a tener con que pagar las pensiones. Cualquier familia campesina sabe que hay una edad de la familia que es el momento de tener más vacas, mejorar tu huerta, de arreglar la casa, de cercar el potrero, etc. Ya que es la época en que tus hijos ya trabajan y todavía no se van, en que los padres todavía trabajan y no están demasiado viejos y donde ya no hay niños demasiado pequeños, o sea, es el momento de mayor fuerza de trabajo de la familia. Ese es el momento, ya después la familia se hace vieja, los hijos se van, entonces tú estás sobreviviendo de algún modo sobre un patrimonio que creaste en tus momentos buenos. Un campesino que no sabe eso, que no crea patrimonio en este momento para después, no es un buen campesino. Y eso es economía, por ejemplo, México no lo está haciendo porque los jóvenes están emigrando. Y qué hacen los campesinos cuando sucede esto, en vez de crear patrimonio de vacas, tierras, etc., lo que hacen es arreglar la casa a ver si los hijos regresan.

En todo caso lo que quiero decir es que hay que quitarle a la economía ese carácter de ciencia incomprensible y hacer que la gente entienda que esas prácticas económicas pueden escalarse y proyectarse. Un campesino decía: nosotros los campesinos estamos sujetos a la Ley de San Garabato, que es comprar caro y vender barato. Cuando nosotros vendemos siempre es el momento de precios baratos, mientras cuando compramos siempre es el de precios altos. Y esto es una relación de intercambio desigual, un intercambio de no equivalentes. Y resulta que en esa relación de intercambio desigual hay un saqueo del excedente económico.

Ustedes tienen la ventaja de tener a un tecnócrata como Rafael Correa, que puede que todo lo que haga está mal, pero al menos sabe lo que hace. El problema de Bolivia por ejemplo, es que carecen de uno, por lo que yo siento que no hay en el aparato económico un proyecto claro, entonces tampoco hay un proyecto que pueda rebatir. Pues si tú te enfrentas a un tecnócrata ya sabes a quien te estás enfrentando, puede ganar o simplemente no te hace caso. Pero aun así es preferible tener una política tecnocrática argumentada que tener una no argumentada o con argumentos populistas.

Recuerdo lo que me comentaba un colega ecuatoriano de que todavía se sigue el modelo neoliberal siendo más claro el proyecto y sólida la argumentación del gobierno. Esto también es peligroso porque los tecnócratas no saben hacer política, entonces no sabes qué va a pasar con ellos. Pero lo que quiero decir es que tiene que haber un debate entre la visión neoclásica de la economía y otro planteamiento que no sea solo en términos de justicia o bloqueo solamente.

Ahora para que te hagan caso tienes que bloquear, sino no te van a hacer caso y mucho menos al estilo de los tecnócratas, que es bastante prepotente. En el caso de Correa, tiene la habilidad de hablarle de economía al pueblo utilizando lenguaje sencillo, donde explica el porqué de lo que hace. Y debido a esto lo más probable es que termine su mandato con una buena opinión del pueblo y quizás hasta lo reelijan.

Yo podría decir que es el mismo caso de Lula da Silva, quien recibía una fuerte crítica de la izquierda y no solo la de los sin tierra y sin embargo, terminó su período con un altísimo nivel de aprobación y no hubo relección porque ya no se podía. Aquí uno tiene que preguntarse ¿Por qué?, simplemente porque generó algún tipo de cambios que fueron vistos favorablemente por una parte de la gente. Hay que ver porqué generó esos cambios y en qué los sustentó. Yo diría que solo una potencia agroexportadora como Brasil puede tener los excedentes económicos suficientes para desarrollar a su vez políticas redistributivas tipo Hambre-Sed. Y esto es insostenible y por lo tanto está mal, pero a los brasileños les parece bien.

Necesitamos entrar a analizar lo cotidiano, la ley de tierras por ejemplo, no podemos evadir esto, ya que es el principio, y estamos en una lógica correcta, que es la de la resistencia. Si lo lleváramos a una metáfora sería que no estamos como pueblo sino cada quien en su territorio, y de pronto por varias razones salimos de nuestro territorio y nos encontramos en el camino y marchamos , nos juntamos y alcanzamos la cúspide y ya estamos arriba de la montaña y ponemos banderas, hacemos constituciones y demás, para luego regresar a nuestros territorios, quedando unos señores ahí que resulta no están haciendo lo que nosotros esperábamos de ellos, por lo que resistimos en nuestro territorios y no nos dejamos.

Mi deseo sería volver a crear esos espacios, cuando menos plantearse cuáles son los nuevos retos para poder subir otra vez al promontorio.

Los nuevos retos tienen que ver con la economía y no solo con la política. Tú puedes hacer cambios y revoluciones en el diseño de instituciones políticas. No digo que sea fácil, pero no es tan difícil, puedes pasar de un estado liberal a un estado plurinacional, puedes reconocer derechos y después democratizar el poder en términos de conceder, el poder judicial puede ser electo, como en el caso de Bolivia con los magistrados. Puedes hacer todo esto y a lo mejor no le gusta mucho a las transnacionales o al imperio, pero mientras hagas en tu casa, tu territorio no pasa nada.

Pero cuando empiezas a atentar seriamente contra cuestiones que tienen que ver con el modo en el que se articulan tus países con la Economía Global y con las grandes transnacionales, ahí no, porque se están topando con los reaccionarios o conservadores.

¿Cómo cambiar la inserción de Ecuador en el mundo, si eres estractivista, porque esa es tu función en la reproducción global del capital? ¿Cómo vas a romper esa y sustituirla por otra? No digo que no se pueda, sino que esa es la parte fuerte del asunto. Supones que es un problema administrativo  y  no  lo  es, ahí está la clave.

Sin reconocimiento de tu poder, de tu legitimidad, o sin un cambio de sistema político tampoco puedes hacer nada. Esa es la parte más difícil, ya   que   el  discurso   puede    cambiar   pero   la   correlación  de   poderes   económicos  se  mantiene, por   ejemplo,  en  el   caso  de   México tienes al banco, ahí hay un banquero que no lo nombra el gobierno, sino que está ahí y evidentemente como un representante de las visiones neoliberales; tienes acuerdos, tratados de libre comercio que te amarran, porque son como si fueran leyes internas, estas sujeto; tienes recursos que vienen del Banco Mundial , del FMI que te someten y te obligan; tienes una frontera con Estados Unidos que no es una frontera física, sino que significa que el setenta y tantos por ciento de tus intercambios son con los Estados Unidos; tienes un poder real de las Megaempresas en tu país y tienes los medios de comunicación concentrados en un monopolio; esa es la economía  y  esos   son  sus   poderes   fácticos.

¿Tú puedes cambiar la política? Sí, claro que puedes y debes pero te vas a topar con todo esto. Hay que reconocerlo, y no es un problema que podamos resolver con tener nuestra economía local, refugiándonos en la soberanía alimentaria local. Necesitas que no te maten por hambre, pero tampoco te puedes quedar ahí. Hay una versión que yo creo que existe y es que el mundo va a cambiar si cada uno de nosotros en nuestro pedacito cambia, como estrategia.

Antes predominaba la idea de tomar el poder, vamos a cambiarlo, desde arriba, una vez que tengamos el poder todo va a cambiar de arriba para abajo y en la actualidad esa idea no funciona demasiado. Pero creo que está funcionando la opuesta donde no se quiere tomar el poder, como por ejemplo el caso del Zapatismo  en   México, donde vamos a generar zonas aisladas, espacios bien abajo en la economía y vamos a irlos cercando. Particularmente creo que también tiene limitaciones esa estrategia, porque lo que controlas cuando tienes el poder es muy    poco  como para que tú puedas coexistir durante demasiado tiempo, pues al fin vas a perder. En el caso de los Zapatistas han hecho verdaderos milagros, es increíble que ya lleven alrededor de 17 años de autonomía, dentro de un país como México y es una población de decenas de miles. Pero considero que esta no puede ser la estrategia universal, no todos pueden hacer lo mismo, todo tiene límites.

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Equipo OCARU

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