Resumen: El Colectivo Agroecológico del Ecuador acompaña el proceso de discusión e implementación de estrategias de comercialización a la Red de Jóvenes del Chocó Andino RJCA. Comercialización que está articulada entre la organización, las juventudes y el territorio. Nulvia es una de las participantes del proceso de implementación de “Chala”, una tienda comunitaria en el Chocó Andino. En esta ocasión Nulvia nos cuenta su emprendimiento “Cheesecakes a tu Gusto”, los retos y desafíos, y cómo ha sido su vinculación con los distintos procesos de la RJCA, conoce su historia.
¿Cómo te integras a la Red de Jóvenes del Chocó Andino?
Me integré a la red en el año 2016 cuando se realizó el primer festival del Chocofest que, actualmente se denomina “Festival del Chocó Andino”. El cambio de nombre se dio porque antes casi todas las personas que asistían nos preguntaban dónde está el chocolate al asociarlo con el nombre de Chocofest, al inicio incluso creo que solo estuvo presente un productor de chocolate, entonces ahí nos dimos cuenta de este detalle que no lo habíamos pensado en un principio. En este primer festival yo recién me integré a la red y todo sucedió porque mi mejor amigo, me llevó como participante con mi emprendimiento de cheesecake que se llama “Cheesecakes a tu Gusto”; mi amigo me preguntó si yo quería llevar mis productos, yo acepté ir a pesar de que no me contó mayores detalles, pero como es mi amigo confío en él y le acompaño a cualquier lugar.
Cuando llegamos ayudé a preparar las carpas, luego al iniciar el evento hicieron un pequeño círculo, yo no sabía de qué se trataba todo eso y de pronto empezaron a agradecer, quien estaba a cargo agradeció a todos y todas por el trabajo que habían hecho y por haber montado ese primer festival, luego nos pidió a cada uno que nos expresemos y desde ahí me quedó la curiosidad por la red; al poco tiempo mi mejor amigo me dijo si quería integrarme, como yo no sabía exactamente qué era lo que hacían estaba con miedo, pero luego me animé a ir. Al inicio nos dieron cursos de fotografía y de comunicación, éramos jóvenes líderes comunicadores.
Puedo decir que ser parte de la red te abre fronteras, te amplía la visión del lugar donde vives, yo siempre he amado el lugar de donde soy, para mí Calacalí es mi pueblito lindo y no hay nada mejor que Calacalí, no sabía que mi parroquia era la puerta hacia la Mancomunidad del Chocó Andino, la Reserva de Biósfera del Chocó Andino, entonces cuando una se entera de las cosas empieza a tener conciencia que no solamente se trata de un pueblito, una cosita ahí chiquita, sino que es algo mucho más grande, es parte de una mancomunidad.
¿Cuéntanos sobre tu emprendimiento “Cheesecakes a tu Gusto”?
Yo estudié gastronomía en la Universidad Tecnológica Equinoccial, UTE, mi socio estudió turismo, entonces al inicio no sabíamos si el emprendimiento iba a resultar, considerando nuestras diferencias profesionales, la ventaja fue que a él también le gusta cocinar así que nos animamos a hacer este trabajo. Una vez que ya estuvimos en la red nos dimos cuenta que combinar nuestras formaciones académicas fue una gran idea, recibimos felicitaciones de nuestros compañeros por haberlo hecho, por eso para mí la red es algo fenomenal porque me abrió mucho la mente, ya no me siento enfrascada en un solo lugar, sino que a partir de una iniciativa tan chiquita se han abierto muchas expectativas, siento que somosn parte de una maravilla más grande.
Por ejemplo, antes hacíamos un tiramisú con el café que compramos en algún supermercado, pero ahora ya compramos el café Norca-Aroma, un emprendimiento de otra compañera de la red, también tenemos el producto Zaguán Coffee, un café de altura, en cuanto al chocolate, ya no usamos cualquier chocolate, sino que adquirimos los que se producen en nuestra zona. Yo compro a los productores locales y por mi emprendimiento me vinculé más con la red.
Te cuento un poquito de nuestra historia. Todo empezó luego de hablar con mi compañero que recién se había graduado, me dijo que estaba sin trabajo ni dinero, entonces me propuso hacer pasteles entre los dos, yo le conté que había probado con una amiga un cheesecake y me había gustado tanto que aprendí a prepararlos, él accedió y primero hicimos unas pruebas, nos gustó a ambos así que les brindamos a nuestras familias, a ellos también les agradó el sabor y nos hicieron los primeros pedidos, luego nos llegaron solicitudes de otras personas y así nació; en ese tiempo, yo empecé usando plásticos para los moldes de mis productos porque mi visión no estaba en función de la sustentabilidad.
Al inicio no sabíamos con qué ingredientes dar sabor a los cheesecake, entonces empezamos a pensar en varias frutas, conversamos con los compañeros de la RJCA sobre sus emprendimientos y de ese modo nos enteramos de los productos que ellos y los agricultores de la zona ofrecían; el hecho de haber nacido de la nada, con capitales de $5 y $8 dólares, sin las batidoras ni los utensilios, nos obligó a pedir prestado todo y con ese dinero inicial solamente nos alcanzó para los ingredientes del primer cheesecake, justo después vivimos una especie de boom, nos dio tanta felicidad porque logramos hacer las primeras ventas, fue algo tan genial haber conseguido $500 dólares en los primeros dos meses.
Ese monto nos permitió comprar una batidora, elegimos una pequeña y costosa, pero de buena calidad, una KitchenAid, fue nuestra primera gran inversión; a partir de eso empezamos a soñar en comprar utensilios más grandes y mejores, luego en poner nuestras propias cafeterías, una para cada uno, ¡esa sensación fue hermosísima!
Así comenzamos a crecer, nos vinculamos con varios lugares como Casal Català para las ferias, nos vinculamos mucho en diversas ferias, esto sucedió antes de la pandemia y cuando ya llegó la pandemia todo se detuvo, ya no teníamos ferias donde por lo menos generamos ingresos cada fin de semana o una vez al mes, entonces mi socio ya tuvo que buscarse otro trabajo y me quedé sola, el problema fue que la producción la hacíamos en casa de él porque en la mía tenemos un restaurante de comida salada y es preferible no mezclar los sabores, entonces se me complicó mucho.
Nosotros entramos en desesperación, nos regresó todo ese miedo que se siente al inicio porque no se nos ocurría qué hacer, incluso intentamos entrar a negociar nuestro producto con un gran supermercado, pero necesitábamos el registro sanitario que es muy caro; aun así, el día que fuimos a exponer el proyecto en ese lugar entendí que literalmente yo no quería que mi emprendimiento entre en esas lógicas, este supermercado quería ganarse el 80% y nosotros tan solo recibir el 20%, salimos muy desmotivados, además se portaron bien groseros, entonces le dije a mi socio que habíamos hecho toda nuestra inversión porque queríamos trabajar para nosotros; incluso otro amigo que sí fue aceptado en el supermercado con su emprendimiento nos contó que eso era un desastre porque se llevaban mucha más dinero que el mismo productor, entonces dimos un paso hacia atrás y esperamos.
A partir de ahí decidimos participar más en la red de jóvenes, mientras avanzaba el tiempo de la pandemia nos apoyaron Fundación Imaymana y unos señores españoles con unos cursos de emprendimiento donde nos ganamos una beca. Para aplicar a la beca nos tocaba escribir una carta y llenar formularios y a través de esa beca se nos generaba la opción de que nos entreguen un capital para mejorar nuestro emprendimiento; yo la verdad tenía poca fe, muy poca fe ya que nunca me había ganado nada, entonces no quise, pero un buen amigo me incentivó a inscribirme, por poco obligada y de mala gana mandé los datos justo antes que terminara el plazo, ni siquiera la carta envié pensando que no iba a ganar, luego me contactaron para pedirme la carta y completar la inscripción, con mucha pereza redacté la carta y la envié un poco más tarde.
Al día siguiente publicaron los resultados de los ganadores y mi nombre estaba ahí, mi socio había visto los resultados y cuando me avisó quedé impactada, no lo podía creer, nos dijeron que la selección se debió a que vieron potencial en nuestro proyecto. Yo había explicado (en la propuesta) cómo habíamos visto varias falencias en el apoyo hacia los pequeños emprendedores, usualmente la gente quiere apoyar a los emprendedores que ya tienen nombre, parece que lo ven más factible o productivo, entonces con mi socio decidimos plantear nuestro proyecto direccionado a la utilización de ingredientes orgánicos.
A través de la ayuda de Imaymana y otra fundación que fue parte del concurso, nos ganamos los premios, nos dieron todo el curso de capacitación y $1000 dólares para potenciar el emprendimiento, lo que nos permitió convertir nuestro negocio en uno más amigable. Ahora utilizamos bastantes envases plásticos y pasamos a envases de vidrio, además ya fuimos definiendo nuestras recetas; tenemos una cuenta de Instagram llamada Cheesecakes A Tu Gusto donde están algunas fotos de nuestros productos, el problema es que ahora ya no tenemos mucho movimiento en la cuenta de Instagram, antes sí le dábamos más seguimiento, pero luego de que mi socio consiguiera otro trabajo ya no subimos más contenido.
Nuestro producto estrella es el cheesecake de limón mandarina, usamos ingredientes y productos de los agricultores cercanos a la RJCA, así ayudamos al señor que vende los limones mandarina de aquí de Nanegalito, también tenemos un trato con otro compañero joven que tiene maracuyá, por eso nuestros sabores principales son mora, maracuyá y limón mandarina. Por esto nos llamamos Cheesecakes A Tu Gusto, porque transformamos la fruta de tu preferencia en un cheesecake, así fue como muchos clientes empezaron a solicitar nuestro producto preparado con una amplia diversidad de frutas. Fuimos a varios lugares con los pasteles y comunicamos el mensaje de que nuestra iniciativa consistía en trabajar con los productores locales, pequeños agricultores cuyos productos no tienen mucha salida, por ejemplo, suele haber bastante cosecha del limón mandarina, porque siempre queda una buena parte en el suelo pudriéndose, entonces nosotros les compramos y le transformamos en pulpa para hacer los cheesecakes.
¿Cómo el emprendimiento se relaciona con los campesinos de la zona?
Les compramos parte de su producción, aunque también compramos a personas que venden en el mercado, estos son campesinos mayores. Por lo general me encanta trabajar con adultos mayores porque yo viví eso, mi familia también es agricultora y ganadera, mi abuelito toda su vida ha sido agricultor y ganadero, entonces recuerdo cuando él quería vender su leche y no le compraban porque había muchos productores que vendían grandes cantidades de leche de vaca; yo veía que mi abuelito sufría mucho al no vender su producto, varias veces tuvo que hacer queso para no perder la leche, por eso a mí no me parece que deba ser así, entonces yo trato de dar mi granito de arena a las personas que veo o siento que no tienen mucho apoyo, porque sé lo que es nacer de la nada y luchar por obtener lo que quieres.
Mi emprendimiento no es enorme, todavía no es una marca tan reconocida, pero sí ha sido bastante duro nacer desde el desempleo, ahora que tengo algunos pedidos que los retiran desde mi casa o yo voy a entregarlos, me doy cuenta que ha sido un trabajo bastante largo, cualquier persona cree que cuando se llega a este punto lo que viene ya es fácil, pero cuando tú valoras el esfuerzo que tuviste que hacer antes de llegar a donde estás sabes que toda acción vale la pena, que ese trabajo tan duro te hará sentir confianza porque a veces ni nuestras propias familias creían en nosotros; en ocasiones nos amanecíamos haciendo cheesecakes, luego íbamos a las ferias y no vendíamos nada, no sabíamos qué hacer para recuperar lo invertido, había producciones que nos tocaba desechar porque ya no valían, quince días tienen de durabilidad los cheesecakes, hubo ocasiones que tuvimos que vender a $1 dólar el pedazo, ya no a $2 dólares o a $2,50 dólares como siempre hemos hecho, entonces esas son cosas que pueden llegar a frustrarte.
Actualmente elaboro mis productos cuando yo quiero, les pongo en el restaurante de mi familia, ubico anuncios escritos que informan sobre la preparación de cheesecake o tiramisú y de ese modo recibo los pedidos, yo misma entrego a los clientes, esto es posible porque ya estoy en la capacidad de garantizarles un producto de calidad, elaborados con ingredientes de calidad y también les recuerdo que al comprarme a mí no solo apoyan mi emprendimiento, sino a mucha gente detrás mío porque trabajo con pequeños productores y campesinos que no tienen apoyo de nadie, pero de mí sí lo tienen, con la ventaja de que ellos ofrecen productos orgánicos garantizados.
Entonces, ¿Tú compras producción campesina saludable para preparar los productos?
Sí, son productos agroecológicos y orgánicos. Recién con una señora que vende panela que le compra a un señor de Pacto nos encontrábamos haciendo un levantamiento de información, en la encuesta decía: “¿Usted vende productos orgánicos, agroecológicos o de otros?, la señora de inmediato dijo que no, ahí yo le contesté que la panela que vende sí es agroecológica, porque de hecho tiene un sello Green y ella dijo: “¿A mí quién me avala que eso es así?, necesitaría un certificado que me diga que es agroecológica, porque si yo les digo eso a mis clientes, ellos sí me van a decir que les indique una certificación”.
La verdad es que esa respuesta me dejó pensando porque en mi casa nosotros igual compramos a un señor de una camioneta que viene desde Pacto, le compramos limón mandarina, los plátanos y las panelas, yo como ya los conozco sí sé que son productores agroecológicos y siguen todas las pautas, pero es verdad que, si viniera una persona que no me conoce, lo más probable es que me solicite un certificado que confirme que se trata de productos agroecológicos. En mi casa también vendemos empanadas y pristiños los fines de semana, trato de conversar con los clientes y me preguntan sobre la preparación de la miel, entonces yo les cuento que nuestra miel es hecha con la panela de Pacto de producción agroecológica, incluso les cuento todo el asunto del Chocó Andino y la gente se queda asombrada porque no sabe, la gente generalmente no conoce.
Yo creo que cada uno transmite esa necesidad de buscar algo más cuando comunicas lo que sientes, ahora que ya he ido conociendo las demás parroquias y he estado yendo más seguido a Pacto, le cogí un cariño total a Pacto, al Paraíso sobre todo, entonces esto les comento a las demás personas, les digo las maravillas que tiene este territorio y sobre las constantes amenazas de la minería, les comento que somos parte de una red de jóvenes que impulsa emprendimientos en cada una de las parroquias, desde Calacalí hasta Pacto, enumero los productos que ofrecemos como red a pesar que ni yo misma conozco todos los emprendimientos de los chicos y chicas, pero a mí me encanta comentarle a la gente sobre la existencia de nuestra red y siento que se nota el cariño que le tengo, porque somos un grupo unido que trabaja por la gente, por el territorio y además yo creo que esta maravilla no la vive nadie.
Mencionaste la minería como un problema de la zona ¿puedes explicarnos esto?
Estoy en contra de la gente que defiende la minería, porque no es que ha venido como una solución para darles trabajo a nuestros habitantes, sería bueno que así fuera, además no son formas ecológicas de tratar la tierra, es una actividad que va a generar contaminación en los ríos de una forma tan devastadora que las comunidades que están cerca de ellos se verán seriamente afectadas.
Aquí las comunidades no tienen agua potable, la gente vive del agua del río, pero si tú vas a las comunidades aledañas de los ríos donde están explotando o estuvieron explotando minerales, verás que es una barbaridad, esa agua ya no es bebible, aun así, la gente está obligada a beber, sino, ¿cómo se hidrata?, además esa agua va a ir a los terrenos y va contaminar.
En Pacto existen millones de dólares que ingresan debido a que la gente exporta sus productos orgánicos a Alemania y otros países europeos porque tienen el sello Green de calidad, en el momento en que esta agua se contamine más y siga contaminando todos los terrenos, no solo va a haber una familia devastada, sino que va a haber muchísimas más familias a las que ya no les van a comprar porque van a tener contaminación, entonces perderían el sello y con ello los ingresos para Pacto.
Es verdad que muchas personas necesitan comer por eso defienden la minería, pero no están pensando en que tienen nietos, tienen hijos, e incluso tal vez algunos bisnietos, entonces no piensan en el futuro de las siguientes generaciones, el momento en el que permitan esto del ingreso de la minería se sabe que vienen a minar unos 10 o 15 años, devastan y no es que en esa tierra al otro año ya podremos reforestar y en poco tiempo habrá árboles de nuevo.
Muchas personas dicen que necesitan comer y dar de comer a sus hijos y nietos ahora, sí, tienen toda la razón, pero hay formas de trabajar donde tal vez al inicio vas a ganar muy poco, pero vas a tener un futuro que no va a estar contaminado, no va a ser destruido, un futuro para ti, para tus hijos, para tus nietos, vamos a seguir teniendo ríos limpios, ríos con agua bebible, ríos donde nos podremos meter a bañar, pero si dejamos que estos 15 años de explotación minera sucedan no tendremos nada.
La RJCA tuvo una campaña de alimentos durante el COVID a la que llamó “Sembrar Salvavidas” ¿qué significa esto para ti?
Para mí “Sembrar Salvavidas” es literalmente el slogan más fuerte, tiene un mensaje muy poderoso que te pone a recapacitar que, si no sembramos, no vamos a comer, ¿de dónde podríamos comer?, si vas a comer cualquier cosa que no sea de la tierra y de manera agroecológica entonces vas a hacerte daño, es un llamado de atención para entender que necesitamos alimentarnos, no comer sino alimentarnos bien, para eso necesitamos sembrar porque efectivamente sembrar salva vidas, pienso que sembrar significa trabajo, significa salud, porque ya no estás consumiendo químicos o ultraprocesados.
Sembrar es una actividad que no todos lo pueden hacer porque es una actividad muy fuerte, muy dura, requiere mucho trabajo y a veces no es muy bien remunerada, por ello también hace falta concientizar a la gente de la ciudad que al momento de requerir alimentos, dirigirse al supermercado, tomar lo que desea y al final pagar sin problema, es una actitud que también deben tener cuando le ven a un vecino que va con su carretilla a vender, pero ahí ellos le dicen: “Deme $0,50 centavos de dólar de zanahorias, pero dará bien puestito, con yapa”, es decir, exigen que les vendan estos productos agroecológicos en buena cantidad y que les cueste menos, no piensan en el trabajo que conlleva producir los alimentos, por eso insistimos en que sembrar salva vidas, porque si no estuvieran los agricultores, ¿qué comemos, de qué vivimos?
Y ¿cómo ven los jóvenes a la agricultura?
Los jóvenes debemos cultivar, sembrar, aunque a veces hay chicos que ni siquiera lo intentan, ¿cómo van a saber qué significa sembrar un granito de maíz y ver que de ahí salen unas mazorcas hermosas?, se están perdiendo el sentimiento de disfrutar el fruto del trabajo que están realizando, así no sea una producción de muchas hectáreas, lo importante es no perderte la oportunidad de sembrar y presenciar el fruto que te va a dar, ese fruto es el trabajo que tú le vas a dar a la tierrita, al poner tu semillita y luego verle crecer.
Cultivar debe ser visto de una forma diferente, no se trata solo de dejar ahí una planta para que florezca, también hay que cuidarla, tratarla bien, me parece que a los jóvenes hay que llegarles de esta forma para que se den cuenta de que todo trabajo tiene su recompensa al final, porque hoy en día muchos jóvenes están esperando que sus padres sean quienes les den todo, ya no quieren hacer un mayor esfuerzo, deben entender que se necesita trabajar para recibir algo, insisto, puede que no siembren muchas hectáreas pero al menos que lo intenten con un huertito, con macetitas, yo tengo amigos que hacen eso, amigos en Quito que tienen sus macetitas y son las personas más felices del mundo ya que de ahí sacan brócoli, acelga, es algo asombroso.
* Nuvia Perugachi: Mujer joven de la parroquia de Calacalí, Quito – Ecuador. Es miembro activo de la Red de Jóvenes del Chocó Andino RJCA. Impulsa su propio emprendimiento de Cheesecakes. Ha formado parte de las campañas por la defensa del Chocó Andino.
* Entrevista: Gabriela Vanegas Carrera (OCARU)
* Edición: Esteban Daza Cevallos (OCARU).
* Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las del Instituto de Estudios Ecuatorianos, el Observatorio del Cambio Rural, la Fundación Rosa Luxemburgo, el International Development Research Centre y, demás instituciones aliadas al Proyecto Coaliciones para apoyar procesos socio-políticos hacia la transición agroecológica en Suramérica.
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