Resumen: Desde el pensamiento feminista con enfoque campesino y popular Alejandra Santillana del Instituto de Estudios Ecuatorianos propone los puntos centrales que deben integrar un dialogo entre los feminismos y las transiciones agroecológicas en Suramérica.
Problematización del enfoque de género para Coaliciones por la agroecología
Elementos contextuales
El mundo atraviesa desde el 2008 por una crisis cíclica del capital que, actualmente ha ido definiendo el proyecto de las élites y las naciones más poderosas en cuanto al despliegue de la guerra y el genocidio organizados cuyo correlato es la disputa geopolítica global, el control de recursos naturales/bienes comunes y esferas que aseguren y aumenten las ganancias de las empresas trasnacionales.
Esta crisis se caracteriza por un elemento relativamente novedoso: la visibilización de los límites ecosociales del planeta y la crisis climática que pone en el centro el debate sobre el cuidado de la vida humana y no humana, del modelo de desarrollo dominante, de las condiciones/términos desiguales entre el Norte y el Sur globales; y que simultáneamente nos muestra el rostro antidemocrático, de fascistización (de la reproducción social sostienen Silvia Federici y Verónica Gago, 2025) y de despliegue de la violencia de las élites vinculadas al capital legal e ilegal.
En esa medida, el capitalismo como modo de producción y orden social refuerza su entronque con el patriarcado y la colonialidad, moldeando y disciplinando territorios y poblaciones consideradas sacrificables y subordinadas a la lógica del poder. Uno de esos proyectos es el que integra el sistema agroalimentario entendido como un régimen de dominación y explotación que organiza la producción y la vida campesina; y que está conformado por un conjunto de dispositivos e instrumentos que desarrollan los agronegocios y la agroindustria para apropiarse de la riqueza producida por quienes realizan agricultura campesina.
Además este régimen se levanta sobre relaciones de poder que define, incide o controla mercados, precio, crédito y tecnologías, y tiene la capacidad de ordenar los horizontes de la política pública y la subjetividad de las familias campesinas.
Ante esta crisis, que para los países del Norte global llega en clave de crisis de los cuidados y para el Sur se configura como una crisis multidimensional que amenaza la vida; en los últimos años, los feminismos (sobretodo populares, comunitarios y campesinos) han adquirido centralidad porque aportan con elementos epistémicos, analíticos, metodológicos, pedagógicos y de politización para problematizar, cuestionar, ampliar e impugnar las concepciones sobre una serie de áreas y ámbitos; y prefigurar horizontes emancipatorios que contribuyen y dialogan con otros actores y otras corrientes de reflexión e incidencia.
Uno de esos aportes podemos encontrarlos en la economía feminista y la economía de los cuidados en diálogo con la economía campesina y la agroecología, y es en este sentido que el presente texto recoge algunos de las contribuciones que hacen estos feminismos al proyetco civilizatorio agroecológico y su impulso a las las Coaliciones Agroecológicas:
- Da centralidad de la vida y sostenibilidad: se propone un cambio de paradigma que cuestiona los postulados de la economía ortodoxa y que se sintetiza en pasar del crecimiento económico al sostenimiento de la vida. Coloca la vida (humana y no humana) en el centro del análisis económico, denunciando cómo el sistema capitalista y patriarcal excluye o subordina lo que no genera ganancias, aunque sea esencial para la existencia.
- Propone modelos alternativos al capitalismo: basados en la interdependencia, la reciprocidad y la sostenibilidad de la vida que pueden alumbrar las transiciones ecosociales en contextos de crisis climática.
- Cuestiona la dicotomía producción/reproducción y público/privado. Evidencia cómo la economía clásica (economía política capitalista) invisibiliza los procesos y relaciones que hacen posible la producción (como la crianza, los afectos, el cuidado de cuerpos, territorios y naturaleza, cuidado de ecosistemas).
- En cuanto al debate sobre el trabajo: división sexual del trabajo, visibilización y desnaturalización del trabajo de cuidados y de producción de la fuerza de trabajo. La importancia del trabajo no remunerado como factor fundamental para la reproducción del capitalismo y simultáneamente como potencia capaz de sostener y cuidar la vida.
- Revalorización y redistribución social y justa de los cuidados y de todo aquello que no está mercantilizado.
La interseccionalidad: como aporte del feminismo negro que permite comprender el entronque entre clase, raza y género, así como la visibilización y problematización del papel de las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes.
Profundizar el análisis de las desigualdades: de género y las condiciones productivas, acceso a la tierra, agua, saberes y toma de decisiones.
Propone una redistribución del poder en los territorios: reconociendo los saberes ancestrales, comunitarios y el rol político de las mujeres en las luchas por la soberanía alimentaria. Esto permite ampliar la comprensión sobre la incidencia política y pensar el cuidado como base de otras formas de hacer política y politización.
Dimensión territorial y saberes situados: ¿cómo se comprende el territorio, qué saberes se integran y de qué manera?.
En cuanto a las políticas públicas: se contribuye al reconocimiento y distribución del rol de los cuidados, el trabajo reproductivo y las prácticas agroecológicas como fundamentales para sostener la vida.
Integralidad en el enfoque y articulación de políticas de género, agroecología, soberanía alimentaria y economía solidaria.
Aporta elementos para la construcción de alternativas y horizontes emancipatorios y comunitarios para el conjunto de la sociedad.
1. Consideraciones metodológicas
¿Cómo trabajar con los feminismo en la agroecología?
- Este enfoque requiere estar incorporado desde el inicio del proyecto o iniciativa colectiva que promuevan Coaliciones Agroecológicas y no se restringe únicamente al número de mujeres que participarán de las actividades; implica desde nuestro punto de vista al menos tres elementos:
- La composición de equipos de trabajo que garanticen la paridad de género y que contemplen una especialista en género/feminismos ya sea de manera puntual o a lo largo del proyecto;
- Una comprensión teórica-epistémica-metodológica que permita problematizar, cuantificar, analizar en clave de género;
- Definiciones que garanticen la redistribución de la palabra, la toma de decisiones y la actoría en espacios de incidencia; que reflexionen y propongan representaciones, narrativas e imaginarios desde la estrategia de comunicación.
Algunas preguntas que abren la perspectiva: ¿Qué tipo de relaciones de poder de género (desigualdad en condiciones productivas, acceso a recursos, toma de decisiones, patriarcalización, etc.) se construyen en los contextos hegemónicos (agroindustria) que determinan el carácter del campo? ¿Y en la agroecología, qué tipo de relaciones de poder de género existen? ¿Hay estrategias de resistencia o disputa por parte de las mujeres u otros sujetos feminizados? ¿Cómo se construye la actoría de las mujeres en la agroecología? ¿Qué estrategias, demandas, narrativas, autoidentificaciones, alianzas se despliegan? ¿Se han configurado representaciones? ¿Cuáles, cómo, en torno a qué? ¿Se ha construyido un movimiento, experiencias o un tejido en clave feminista y agroecológica? ¿Cuáles son sus aportes y potencialidades para la incidencia interna y externa?
- El enfoque de género debe estar tanto en la fase de implementación y uso de herramientas que impulsan las Coaliciones Agroecológicas: revisión bibliográfica, mapeos de actores, análisis de la política pública; como en la configuración de espacios y estrategias de incidencia política (paneles, foros públicos, etc.).
Algunas preguntas que abren la perspectiva: ¿Las fuentes secundarias incluyen autoras mujeres? ¿Mujeres campesinas, racializadas? ¿Hay aportes desde la economía feminista o desde otros aportes de la teoría feminista (geografía, ecología, etc.)? ¿Qué tipo de metodologías que provienen o dialogan desde los feminismos o el enfoque de género se han pensado para los proyectos por país? ¿Qué significa construir una mirada despatriarcalizadora de la política pública? ¿Las mujeres están construyendo actorías y activan agencia política? ¿Qué alianzas y bajo qué formas, demandas se están levantando entre las mujeres y otros actores?
* Alejandra Santillana Ortiz: Socióloga, Master en Sociología, realiza su doctorado en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Directora del Instituto de Estudios Ecuatorianos. Participa de los Grupos de Trabajo Estudios Críticos al Desarrollo Rural y la Red de Género, Feminismos y Memoria en América Latina y el Caribe de CLACSO; del Grupo de Feministas del Sur Global sobre Justicia Digital, el Gender Economic and Ecological Justice de DAWN y la Cátedra Libre Virginia Bolten. Líneas de investigación y publicación: Campo popular, movimientos sociales y conflictos agrarios y feminismos.
* Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las de el Instituto de Estudios Ecuatorianos, el Observatorio del Cambio Rural, la Fundación Rosa Luxemburg, el International Development Research Centre y, demás instituciones aliadas al Proyecto Coaliciones para apoyar procesos socio-políticos hacia la transción agroecológica en Suramérica.
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Alejandra Santillana Ortiz
Investigadora del OCARUSocióloga, Master en Sociología, realiza su doctorado en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Docente en la Universidad Andina Simón Bolívar.
Participa de los Grupos de Trabajo Estudios Críticos al Desarrollo Rural y la Red de Género, Feminismos y Memoria en América Latina y el Caribe de CLACSO. Grupo de Feministas del Sur Global sobre Justicia Digital, el Gender Economic and Ecological Justice de DAWN y la Cátedra Libre Virginia Bolten.
Líneas de investigación y publicación: Campo Popular, Movimientos Sociales y Conflictos Agrarios y Feminismos.










