“Salgan a ver a los tarpuy-ches”: el aviso del tiempo de siembra

Diseño y diagramación ~ Katherine Herrera

Resumen: Mesías Ugshiña, campesino y dirigente social explica cómo se han ido transformando las señales que la naturaleza tenía para comunicar el tiempo que definía el ciclo productivo, cuándo vienen las lluvias o la sequía, cuándo sembrar o cosechar. Rememora la memoria viva y el saber práctico frente al saber técnico-experto que no puede explicar actualmente cómo enfrentar los efectos de los eventos extremos del clima. Mesías hace un llamado a múltiples actores para impulsar estrategias campesinas agroecológicas y la protección de áreas sensibles y de alta diversidad biológica. Aquí su historia.

¿Desde cuándo las agriculturas campesinas en Chimborazo sienten con mayor fuerza los impactos del cambio climático?

Como un agricultor campesino, de la comunidad el Toldo, parroquia Quimiag, cantón Riobamba, provincia de Chimborazo, dedicado años atrás al cultivo de papas, habas y hortalizas en tierras a los 3000 metros de altura, he podido identificar algunos cambios importantes y negativos en el campo de la producción agropecuaria.

Primeramente, el ciclo del cultivo ha cambiado totalmente, ya no es como antes que había las fechas exactas del cultivo, por decir, el maíz antes solo sembrábamos de agosto a noviembre, hasta pasar los finados. Durante ese tiempo, hacíamos las siembras, pero más hacia octubre y noviembre. Recuerdo mi papasito decía, “hay que preparar el terreno para sembrar en el Cordonazo de San Francisco” que eran las lluvias fuertes y que humedecían el suelo, entre 2, 3 y 4 de octubre.

Otra fecha importante era, el 29 de septiembre día de San Miguel, ese día llueve. Como le digo, era verdad que, durante los finados, esa fecha era más factible para los cultivos. Agosto era más para la preparación del terreno, del enfriamiento, arar para que se enfríe, para que se airee. En primer lugar, ha cambiado el ciclo de las siembras. Porque si el maíz se producía en otra fecha, nacía, pero no producía, hacía solamente matas, y pegaba mucha plaga, tanta cosa, por eso teníamos fijadas esas fechas para la siembra, también por la lluvia, que era segurísimo. Pero ahora esa situación ya no existe, estos últimos años el Cordonazo de San Francisco ya no se sintió, pasó una sequía tremenda, por ejemplo.

También había unas aves, que pasaban las tardes, como a las seis; seis y media; siete de la noche. Porque antes cuando eran las siete de la noche estaba claro. Pasaban por el cielo, una bandada de aves, y mi finado papasito decía “pasan los tarpuy-ches”(1), es kichwa y transformado al español, es la siembra. Entonces mi papá sabía estar atento en las tardes, más o menos entre finales de septiembre e inicios de octubre, decía, “pasan los tarpuy-ches” salgan a ver, y, yo salía a ver, como yo era medio curioso, y era una manada inmensa de aves que pasaban sobre nuestro cielo, gritando, parecía que hablaban, “tarpuy-ches, tarpuy-ches, tarpuy-ches”; era como que decían algo, expresaban esas palabras, se escuchaba. Entonces eso era, prácticamente, el aviso de las siembras.

Bueno eso en el maíz, lo mismo era en la cebada, lo mismo era en el trigo, era en el frijol. En las papas igual, teníamos fechas de cultivo cuando posiblemente llovía. Las papas era bueno sembrar en el mes de marzo, abril, mayo, que supuestamente era la temporada húmeda, había aguas. Sembrábamos el maíz entre septiembre y octubre, porque para los meses de marzo y abril había a veces heladas, y en agosto ya eran más fuertes las heladas, entonces ahí ya el maíz estaba de cosecha.

Ahora lamentablemente esos ciclos de lluvias, esos ciclos de sequía, todo eso se ha perdido. Todo tenía una relación con el tiempo, con el clima, pero hoy es totalmente variado. Esto es evidente, ya no hay esas costumbres, esas tradiciones, esas precisiones que había en el tiempo para poder labrar la tierra, cultivar y hacer los trabajos de las faenas.

Hoy igual la luna, ya no creo que incide mucho, porque antes sí era pues, luna llena, luna creciente, luna menguante, que hay que cultivar las chacras, desyerbar, hacer los trabajos culturales, la floricultura, bueno, tantas otras cosas, era de acuerdo a la luna. Pero hoy lamentablemente ya no se hace eso, se utiliza químicos y listo, los químicos reemplazan todos esos saberes ancestrales aun cuando no haya una excelente producción, productos de calidad, amigables con el ambiente, pero con tal que produzca, haya productos para la alimentación, y cuando hay excedente para la venta.

De esto que le cuento, de todo eso estoy hablando desde hace unos 20, 30 años tal vez, cuando aún se podía planificar. Porque ahora la tierra prácticamente, como decimos, el tiempo ha cambiado, ya no hay esos ciclos de siembras, de trabajos que nosotros decimos de desyerbar, de aporques, todo eso, bueno ahora la técnica dice a estas mismas actividades culturales del cultivo.

¿Cuáles son esos impactos según su experiencia…?

Actualmente todo se acelera, hay más sequía, más heladas, pero son más agresivas. Los efectos son duros, afectan a los cultivos, cuando hay sequía no hay agua para regar, y hay baja productividad y rendimiento. Cuando hay mucho invierno, en cambio, hay plagas que no se han visto antes; hongos de presencia masiva. Con la presencia de las lanchas, caen las flores de los productos, y nos toca utilizar químicos para salvar la producción.

Las inundaciones afectan a los animales, crean enfermedades pulmonares, y nos toca meter antibióticos, y traen problemas en la producción y calidad, contaminan la carne y la leche. Esto sucede cuando hay muchos inviernos prolongados, pero en cambio, cuando hay sequías, no hay agua y alimentos para el ganado. Cuando hay mucho sol, los animales y las plantas se estresan.

Las heladas afectan directamente a los pastos, no hay, hasta ahora, un mecanismo eficaz para enfrentarlas. Por ejemplo, antes se utilizaba el humo para combatir las heladas, se quemaba para proteger, pero esto nunca hemos logrado frenar. Antes en los costados de las chakras quemábamos basura para proteger, y a esperar que no se quemen los cultivos con las heladas. Los animales también se enferman con las heladas, además de que se queman los pastos, sobre todo las semillas sensibles como el trébol, la alfalfa y llantén se queman.

¿Qué efectos sociales están viviendo por estas razones?

Los efectos nocivos de estos cambios en el clima, disminuye la producción agropecuaria, incrementa los costos de producción, aumenta la presencia de plagas, insectos y hierbas que nunca hemos visto. Todo esto hace que el ingreso económico disminuya, y no se ve un futuro de sobrevivencia.

La aspiración de los jóvenes, ellos quieren ser militares, policías, conductores, artistas, exponentes de cine, hacer contenidos para redes sociales… y la mayor parte se van de la comuna a Guayaquil, Quito y al extranjero, EEUU, Italia, España.

En un canal de televisión hay reportajes sobre la migración, en Colta, Guangaje; los jóvenes se han alejado de la comunidad, y el 30% de los que quedan son adultos mayores, personas abandonadas. Como dirigente puedo decir, que veo con inmensa preocupación que, entre 200 y 300 comuneros apenas encontramos 4 o 5 jóvenes. La mayoría son personas de 40, 50 y 60 años, de estos una parte importante son mujeres, porque los hombres migran, los esposos se van a trabajar de otras cosas, empleos informales. En 15 o 20 años más, creo que ya no habrá gente en el campo, no habrá ya agricultura familiar campesina. Quisiera levantar el ánimo a los jóvenes, algo debemos hacer para que regresen al campo, o que se queden.

¿Usted reconoce cuáles son las causas que provocan que existan eventos extremos del clima?

Los gases de efecto invernadero, de la industria, de los transportes, la deforestación, el destroce de los páramos, la producción y extracción petrolera y minera, la presencia del plástico en toda la cadena productiva… y entre otros aspectos más, hacen que el cambio climático sea evidente. Acciones descontroladas y desmedidas que nos tiene de esta manera.

Hay acuerdos y tratados internacionales que no se cumplen. Las grandes potencias mundiales que generan los impactos ambientales no hacen nada. Se dice que hay fondos, pero acceder a estos recursos, es inaccesible para las agriculturas familiares. Hay responsables en el cambio climático, y no hacen nada por mitigar.

Parece que no es factible controlar, pero sí mitigar de alguna manera, recuperar la capa forestal, hay formas, descontaminar el agua, conservar y recuperar los páramos, que son los sumideros de captación de CO2, pero no se hace. A las autoridades no les interesa, pero cuando se prolongue una sequía y haya apagones, se afecten el agua de riego y de consumo humano, se impacte en el desarrollo industrial y productivo, ahí se han de acordar. El agua mueve todo, pero cuando no haya más agua estaremos preocupados… Ahorita está lloviendo entonces se olvidan.

¿Qué está haciendo la agricultura familiar campesina y los pequeños productores lecheros para enfrentar esta realidad?

Debemos recuperar varias áreas de conservación, así como 1.5 millones de hectáreas de páramos, antes decían que había más de 2 millones de hectáreas de páramos… en la costa y amazonía se talan áreas de árboles.

Las Áreas de Conservación y Uso Sostenible ACUS son estrategias importantes, actualmente hay 21 mil hectáreas declaradas por el Gobierno Provincial de Chimborazo, próximamente tenemos el Encuentro Nacional de los ACUS, estos proyectos avanzan y caminan.

Pero, mientras los campesinos cuidamos, los organismos internacionales están interesados en la venta de servicios ambientales, y la naturaleza no se vende, no es comercial, no es mercancía el ambiente y los ecosistemas, los bosques y agua no son mercancía. Hay interés, sabemos que se quiere cambiar la constitución del Ecuador para permitir la comercialización de servicios ambientales. Nosotros estamos trabajando un proyecto de ley para conservar los páramos, mientras otros quieren arrasar con los bonos de carbono para mercados internacionales. Nos están arrebatando miles de hectáreas de páramos, por aquí hay una familia que se adueñó de 6.400 hectáreas de páramos en el Cantón Penipe, y les dejan sin páramos a los campesinos. Así mismo está pasando en el norte del país, compran 50 hectáreas y hacen escrituras de ampliación y tener muchas hectáreas para vender a los mercados de carbono, sin hacer nada… y las organizaciones nos quedamos sin nada… los páramos son nuestra preocupación, desde lo económico, social y político.

En Chimborazo también trabajamos con la federación de mujeres, de usuarios del agua y de productores de leche. Estamos trabajando en proyectos alternativos para la resiliencia, para vivir en armonía. Impulsamos la permacultura, la protección del suelo, agua y ambiente. Apenas logramos hacer eventos de capacitación y pequeñas actividades, pero sin apoyo del Estado o de ONGs esto quedará en pequeñas acciones.

Con esto cierro, antes yo escuchaba, hace 20 y 30 años, hablar del cambio climático y decía ¿qué será eso?, preguntaba a la gente y me decían: “eso pasa en África, no tienen agua, en Europa las inundaciones”, tanta cosa se escuchaba, pero ahora en Ecuador ya está presente, inundaciones, sequías, deslaves, pérdida de las vías, pérdida de vidas humanas, comunidades enteras se están hundiendo, deben reubicarse en algún lugar lejos, la situación es compleja.

Notas:

(1) Tarpuy es siembra en Kichwa.

* Mesías Ugshiña: Campesino y dirigente histórico del Seguro Social Campesino. Es de la provincia de Chimborazo, sierra centro de los Andes ecuatorianos. Forma parte del Comité Nacional de Agricultura Familiar Campesina y Comunitaria, dirigente de organizaciones campesinas de pequeños productores de leche como “Fe por la Leche”, y también de frentes de defensa por la soberanía alimentaria. Participa del Foro Nacional de los Recursos Hídricos.

* Coordinación y Edición: Esteban Daza Cevallos (OCARU).

* Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las del Instituto de Estudios Ecuatorianos, el Observatorio del Cambio Rural, la Fundación Rosa Luxemburgo, el International Development Research Centre y, demás instituciones aliadas al Proyecto Coaliciones para apoyar procesos socio-políticos hacia la transición agroecológica en Suramérica.

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Equipo OCARU

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