Políticas Públicas y Agroecología en Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia

Diseño y diagramación ~ Kata Herrera

Resumen: La presentación del Proyecto Coaliciones para apoyar procesos sociopolíticos hacia la transición agroecológica en Suramérica, se realizó en Bogotá en marzo de 2025. Allí se dieron cita representantes de Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia para debatir sobre el estado de las Coaliciones Agroecológicas. Las políticas públicas fue uno de los temas centrales de aquel encuentro, a continuación, presentamos las ponencias realizadas por los representantes de cada país, quienes nos dan un panorama no solo nacional sino regional de la relación entre el Estado y la agroecología(1).

El proyecto cuenta con el apoyo del International Development Research Centre IDRC, participan Universidad Nacional de Colombia; Instituto de Estudios Ecuatorianos, AGROECOL Andes; Assessoria e Servicios a Projectos em Agricultura Alternativa AS-PTA(2).

Pregunta

¿Cuál es el estado de las políticas públicas en agroecología en Brasil y cómo ha sido la participación de Articulación Nacional de Agroecología en este proceso?

Helena Rodríguez, Articulación Nacional de Agroecología, ANA-Brasil

Creo que una primera cosa importante es comprender que las políticas públicas, tal vez desde una visión más clásica, son maneras por las cuales el Estado, los gobiernos, influencian y regulan determinados sectores, lo que pasa es que esa regulación se da de una manera muy distinta cuando estamos hablando sobre el sistema agroalimentario, tanto en Brasil como creo que también en América Latina, la primera cosa es que se restringe muchísimo el sistema agroalimentario a las políticas agrícolas que son totalmente volcadas hacia la producción.

La segunda cosa muy importante es que en el caso de Brasil las políticas públicas asociadas a este sistema agroalimentario son totalmente controladas por el agronegocio, por la agroindustria que lo reduce todo a una mercancía, ese es un gran desafío en Brasil. De una manera totalmente distinta en el Movimiento de Agroecología en Brasil lo que buscamos es hacer un cambio en esta dinámica y la cultura de las políticas públicas que reducen las políticas públicas a la actuación del Estado y comprende el sistema agroalimentario solamente conectado a políticas agrícolas que tienen como primacía las mercancías; cuando estoy hablando de esto pienso que, sin duda, invoca una relación asimétrica de poder, una diferencia muy grande de fuerzas porque el Estado de Brasil es controlado por el agronegocio.

Lo que tenemos hoy en Brasil no es poco, es bastante significativo para nosotros, creo que lo más importante es que no es una concesión del Estado, es parte de una gran ruta en un largo espacio de tiempo también.

Más específicamente sobre la Articulación Nacional de Agroecología, ANA, es una red nacional que intenta involucrar diferentes movimientos sociales o diferentes actores colectivos que trabajan con agroecología en los territorios; cuando pensamos en el trabajo de ANA en las políticas públicas, ANA está actuando en diferentes niveles: municipal, estadual y también nacional, yo creo que un punto muy importante para pensar en el éxito de las políticas públicas de agroecología en Brasil es que hay una relación muy fuerte entre sociedad civil y Estado para crear, para construir las políticas públicas donde los espacios de participación social y los consejos sociales son espacios centrales, entonces para nosotros hay una relación muy fuerte entre la agroecología y democracia porque nosotros necesitamos de esos espacios para construir las políticas públicas a nivel de Estado.

Otra cosa importante que está asociada con las políticas públicas de agroecología en Brasil es que cuando hablamos de políticas públicas de agroecología tenemos como referencia principal a aquello que las personas están haciendo en los territorios, son experiencias totalmente distintas porque dependen de realidades distintas o de las especificidades de los territorios, no nos interesa a nosotros aplicar o replicar una política pública sin que la política pública se cambie porque nos interesa la conexión entre los recursos públicos que vienen del Estado y los recursos que hay en los territorios: económicos, políticos, sociales, los diferentes recursos disponibles.

Hoy en Brasil nosotros tenemos dos planes que fueron exactamente hechos sobre esa mirada distinta de políticas públicas, con una percepción sobre todo más alargada sobre el sistema agroalimentario que comprende la producción, como también educación, salud, sobre todo los derechos de las mujeres y las condiciones de trabajo. Tenemos el Plan Nacional de Agroecología que busca la implementación de programas, de políticas públicas que impulsen la transición agroecológica, fue construido al involucrar catorce ministerios y veintiún organizaciones de la sociedad civil, entonces hay una diversidad de voces, de perspectivas que hacen parte de este plan, hubo un trabajo de coordinación en
red para que las diferentes organizaciones participen en la construcción, lo validen y presenten; no se trató de un bloque monolítico sino de un actor colectivo que revisa cómo van las cosas cuando estuvimos construyendo las políticas públicas.

Otro plan que tenemos en Brasil ahora es el Plan Nacional de Suministro Alimentario que tiene una orientación muy clara para nosotros que es superar el hambre, tenemos hambre hoy en Brasil y en América Latina, pero superar el hambre con alimentos saludables que es totalmente diferente de lo que hacen, por ejemplo, las grandes corporaciones alimentarias; es importante notar que es la primera vez en Brasil que nosotros tenemos un plan alimentario popular que conecta con la agroecología, con la producción popular, que piensa en el acceso al alimento para las personas más vulnerables, porque para nosotros es una conquista muy grande ya que hay toda una lógica en nuestro Estado de conectar los alimentos con los mercados.

Para concluir, creo que hay una cosa muy importante, estamos ahora desarrollando estos planes, pero la idea principal es monitorear, evaluar cómo estos planes se están desarrollando en diferentes sectores, evaluar no solo desde una perspectiva de los gestores públicos, también desde una perspectiva de los territorios porque nosotros entendemos que las políticas públicas están totalmente conectadas a la vida de las personas en los territorios, entonces a nosotros nos interesa mucho que las personas tengan que ser las llamadas a validar, a monitorear sobre las políticas públicas de la agroecología.

Álvaro Acevedo, Colombia

Quiero hacer una réplica a tu respuesta, en la región entendemos que las políticas generadas sobre agroecología y otros temas relativos en Brasil inspiraron en buena medida a lo que pasó después en el continente, ¿tal vez ha habido un retroceso en esas políticas?, ¿cómo ve la Articulación Nacional de Agroecología la suerte de esa políticas desde que comenzaron?, ¿cómo ha estado en el vaivén político de los últimos tiempos?

Helena Rodríguez

Yo creo que una cosa muy importante es la relación entre agroecología y democracia, cuando tuvimos al gobierno de Bolsonaro vivimos un retroceso muy profundo, no solamente en las políticas públicas sobre agroecología, también en las que apoyaban la agricultura familiar, las de pueblos indígenas, también las políticas de seguridad social; en ese momento supimos que para tener políticas públicas que realmente atiendan a las personas, a las poblaciones más vulnerables, el ambiente de democracia es fundamental, entonces en la Articulación Nacional de Agroecología comenzamos a hacer un trabajo muy fuerte de incidencia, tratando de identificar municipios donde tuvieran estrategias de incidencia que hayan funcionado muy bien, por mucho tiempo estábamos pensando también las políticas nacionales, entonces son algunas estrategias que nosotros adoptamos durante el gobierno de Bolsonaro y la quiebra de la democracia.

Pregunta 2

Bolivia es reconocido como un Estado plurinacional, ha intentado darles centralidad a las políticas relacionadas a pueblos indígenas y soberanía alimentaria, ¿la agroecología está considerada en las políticas actuales como estrategia para impulsar estos propósitos?

Germán Jarro, FUNDACIÓN AGRECOL

Andes, Bolivia

Vengo de una organización que tiene cerca de veinticinco años de trabajo y esta organización nace porque quería difundir, quería documentar, quería sistematizar experiencias relacionadas al enfoque de la producción ecológica, en esos años, estoy hablando de las décadas del 80, 70, donde en toda la región se estaba difundiendo la producción de la Revolución Verde con la introducción de paquetes, entonces ahí es que nace FUNDACIÓN AGRECOL Andes y quiere promover desde el otro lado, como una alternativa, la producción ecológica; entonces, esa ha sido la esencia para seguir difundiendo en estos veinticinco años y generar bastante experiencia. Bolivia es uno de los quince países más megadiversos del mundo, además de eso Bolivia es el centro de origen de varios cultivos como las papas nativas, los tubérculos andinos y en general, la quinua, la cañahua, ajíes y otros; en este proceso de desarrollo de promover la producción ecológica y agroecológica voy a partir desde 2006 cuando asume el gobierno Evo Morales, después de seis meses de haber asumido el cargo promulga una primera ley que tiene por nombre Ley N° 3525 de Regulación y Promoción de la Producción Agropecuaria y Forestal No Maderable Ecológica, donde esta ley ya dice que tenemos que prohibir el uso de agroquímicos, pesticidas, hacer una producción más sana y más limpia, esta es una de las primeras leyes que sale desde la Cámara de Diputados de ese entonces, luego la de Senadores y la promulga el señor Evo Morales; con esta ley se estaba promoviendo la acreditación ecológica del SPG, una ley que tiene como fondo el haber sido trabajada por varios movimientos, organizaciones, ONGs y desde su promulgación hasta ahora se ha implementado principalmente mediante la oferta de alimentos sanos con este sello ecológico a la población citadina en diferentes regiones del país; nosotros como AGRECOL Andes seguimos promoviendo esto a partir de redes de colaboración con los consumidores.

En 2009 se hace el cambio de la Constitución Política del Estado, ahí se reconoce a Bolivia como un Estado plurinacional, con treinta y seis nacionalidades de origen indígena y campesino, el gobierno de Evo Morales hace el pacto con las organizaciones sociales y movimientos sociales, el pacto de unidad, a partir de ahí emergen muchas leyes; la misma Constitución aprobada en un referéndum, en su artículo 16 señala:

“Toda persona tiene derecho al agua y a la alimentación, el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad alimentaria a través de una alimentación sana, adecuada y suficiente para toda la población”; en su artículo 407 trata de los objetivos de la política de desarrollo rural integral del Estado, en coordinación con las entidades territoriales autónomas descentralizadas: “garantizar la soberanía y seguridad alimentaria, priorizando la producción y el consumo de alimentos sanos, saludables, de origen, de producción más sana en el territorio nacional”; principalmente lo que el artículo dice es que se tiene que prestar mecanismos de protección a la producción agropecuaria en el país y promover la producción y comercialización de alimentos agroecológicos, entonces ahí se inscribe en nuestra Constitución este término de agroecología, está establecida en nuestro marco constitucional.

Ahora, este término de agroecología también tiene una historia muy interesante en Bolivia que desde las décadas de los 60, 70, 80, se viene trabajando, ahí creo que una de las organizaciones que ha trabajado este tema es AGRUCO, ellos promueven este término de la agroecología y ahí se viene trabajando lo relacionado a recuperar saberes, conocimientos, prácticas y haceres ancestrales con las comunidades de pueblos indígenas originarios y campesinos, entonces estas experiencias han incidido para que en la Carta Magna del
Estado plurinacional entre este término de la agroecología.

A partir de ahí emergen muchas normas relacionadas a garantizar la producción, a garantizar la soberanía alimentaria, la seguridad alimentaria, la comercialización, el consumo; otras de las leyes muy importantes en ese escenario, a partir del 2009 son: Ley 144 de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria, la Ley 071 de Derechos de la Madre Tierra , la Ley 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, la Ley 775 de Promoción de Alimentación Saludable, la Ley 622 de Alimentación Complementaria Escolar, Ley 923 que declara el 21 de noviembre como el Día Nacional del Consumo de Alimentos Ecológicos Para el Vivir Bien, la Ley 070 de la Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez”, donde incorpora que en el proceso de educación se deben tocar estos temas sobre proyectos socio productivos, la producción y el consumo de alimentos saludables. Así podemos hacer una lista larga de muchas leyes que se han ido generando gracias a la participación de los movimientos sociales, al pacto de unidad que se ha estado coordinando plenamente con el Estado boliviano.

También tenemos que reconocer, de acuerdo a algunos estudios que se han hecho en el país, más del 60% de la alimentación en Bolivia viene de la agricultura familiar campesina de base agroecológica, entonces, teniendo todos estos antecedentes, en Bolivia debería de haber avanzado todo lo que es la producción ecológica a partir de estas políticas, pero lamentablemente tampoco es así, si bien tenemos políticas y normas que exigen el desarrollo de la producción agroecológica, el consumo, la alimentación saludable, lamentablemente también el sector de la agroindustria, del agronegocio se ha hecho fuerte para que también vaya incidiendo en ese apoyo que recibe del Estado.

En este escenario, por ejemplo, se ha dado más subvención de los combustibles al sector empresarial, se ha apoyado bastante con incentivos a la agroindustria, también desde el gobierno se ha impulsado en varios momentos varias políticas como la importación con aranceles cero de agroquímicos, todas estas son cosas que también han afectado al sector agroecológico, al sector productivo de la agroecología; entonces, ahí hay dos flechas en la balanza que hay que seguir midiendo: por un lado, donde el Gobierno está promoviendo políticas, está asignando recursos, programas, proyectos, pero por el otro lado, el sector empresarial está siendo beneficiado con asignaciones de recursos, con la subvención de los combustibles, incluso abriendo situaciones de uso de transgénicos.

Esta realidad nos hace ver que aún cuando tenemos políticas que están obrando a favor, necesitamos unificarnos más, necesitamos trabajar de mejor manera para que realmente se cumplan estas leyes, que aunque han sido promulgadas no se logran cumplir por varios factores: uno, posiblemente el hecho de que solo emerge la ley y no sale su reglamentación; en algunos casos, está la ley, está su reglamento y no se ha socializado con la población para que la sociedad vaya exigiendo el cumplimiento de esta ley; en algunos casos la falta de presupuestos, una ley sin presupuesto no se va a poder cumplir.

También creo que falta hacer cumplir estas leyes desde los mismos movimientos sociales y ahí el pacto de unidad de estas organizaciones ha venido promoviendo más el escenario político en relación al desarrollo productivo, entonces creemos que todavía tenemos que seguir incidiendo, tenemos que seguir impulsando para que estas leyes muy buenas que tenemos, creo que el país tiene las mejores leyes, pero necesitamos que se vayan implementando, este es el estado actual que estamos atravesando.

Álvaro Acevedo, Colombia

Muy bien, muchas gracias Germán, entonces hay políticas en Bolivia, pero hay una brecha enorme respecto a la fase de implementación, me voy a referir al caso colombiano, Colombia ha venido ganando un reconocimiento importante por la gran cantidad de experiencias de la agroecología y pareciera que tenemos una posición destacada en la región, el año pasado hicimos el Congreso de Agroecología, lo lideró el Movimiento Agroecológico Colombiano, fue desarrollado aquí justamente, en esta sede de la Universidad Nacional, un congreso con una muy nutrida asistencia que demostró la fuerza que tiene la agroecología en el país.

Pregunta 3

¿Cómo ha logrado esta incidencia en las públicas?, ¿cuál es el estado actual?, ¿cuál es la prioridad que el movimiento ha tomado?

Jenny Gómez, Red de Semillas Libres de Colombia, Movimiento Agroecológico Colombiano

Inicialmente mencionar que en Colombia la base de la agroecología es la que se hace en el territorio, la que hace la familia, el productor, la productora, el que ha venido apoyando a las organizaciones por tanto tiempo, más o menos unos cincuenta años, es ahí donde está el fundamento de la agroecología en Colombia, esa es la fuerza que ha podido crear lo que tenemos hasta el día de hoy, a partir de esto, de esas organizaciones que vienen apoyando la base fundamental de la agroecología, se creó una articulación que nace en el Encuentro ECOVIDA 2023, una articulación de varias organizaciones, de varias plataformas, redes, más o menos unas dieciséis, con el fin de apoyar a la agroecología y fortalecerla, este movimiento nació del comité de impulso del Movimiento Agroecológico Colombiano y fue transitando hacia el Movimiento Agroecológico Colombiano macro, el que tenemos el día de hoy, con cuatro objetivos principales inicialmente:

El primero es la incidencia. Con la incidencia se ha venido acompañando desde 2023 hasta 2024 en la construcción de política pública de agroecología que terminó en la Resolución 331 de 2024 que establece la Política Pública de Agroecología, un gran logro para el movimiento y en general para la agroecología. Se está acompañando el proyecto de ley que está en construcción que se encuentra en un proceso muy largo todavía, en este momento está en el Congreso como proyecto de ley 150 y que tenemos que seguir impulsando para tener una ley porque nuestro marco normativo es muy reducido con relación a la agroecología; también venimos acompañando la campaña Colombia Libre de Transgénicos y fortaleciéndose desde cada una de las organizaciones que están en el movimiento agroecológico.

El segundo objetivo es la articulación. Precisamente fortalecer la articulación entre las organizaciones y redes que son parte del movimiento, pero también crear otras articulaciones, como por ejemplo, una muy importante es la articulación con la Mesa Ampliada de Agricultura Campesina Familiar Étnica y Comunitaria, entendiendo que el marco de implementación de la política pública es en la agricultura campesina, familiar, étnica y comunitaria y entendiendo que está redefiniendo lo que es la agricultura para el país y todo lo que eso requiere para poder tener claridad en otras acciones que se están llevando desde el Gobierno Nacional; otra importante articulación es con las organizaciones que están impulsando las nuevas territorialidades como son los Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM), las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) y demás, donde vemos un terreno muy fértil para la política pública de agroecología.

El tercer objetivo del Movimiento Agroecológico Colombiano es la visibilización. Esta se viene implementando a través de procesos de comunicación y campañas, también por ese lado digamos que se ha tenido una gran acogida por parte de la ciudadanía hacia el movimiento. Finalmente, el cuarto objetivo es la gestión del conocimiento. Aquí se enmarca el congreso que mencionaste Álvaro, que tuvo una asistencia muy importante a nivel nacional, con más de tres ejes temáticos y muchos invitados que estuvieron en este espacio.

El estado en el que está el proceso actualmente, esto lo digo a nivel personal, si bien en el movimiento recogemos muchas redes y organizaciones, cada una tiene su autonomía y su vocería, pero en este caso lo hablo a nivel personal de lo que he podido entender y conocer en este último tiempo, creo que hemos logrado un avance muy importante a través de la política y de lo que estamos hablando, sin embargo, hay una gran preocupación por el escenario en el que estamos, es precisamente el compromiso por parte de la institucionalidad de responder a los acuerdos a los que se llegó con las organizaciones en los territorios, en ese sentido invitar a las articulaciones que pueda haber, no solamente las del movimiento agroecológico sino a otros movimientos que no son solamente de agroecología, pero están direccionados a los bienes comunes y pueden darle la fuerza necesaria para implementar la política pública.

Tenemos trazada una ruta clara, la política con su programa, con su documento técnico que no es una construcción hecha desde la institución, sino una construcción hecha por parte de las organizaciones donde todos estuvimos involucrados y está con mucha claridad qué es lo que se debe hacer, entonces creo que se trata simplemente de darle un empujón de voluntad, pero también de compromiso. Desafortunadamente nos hemos visto inmersos y afectados por los cambios constantes en la institución y no debería ser que dependa tanto de las personas, sino deberían ser adaptado por la institución para que realmente se implemente lo que se acordó, entonces es preocupante, estamos en un escenario preocupante, considero que debemos seguir con lo que tenemos, seguir haciendo desde los territorios y las organizaciones, pues es
eso lo que hace la agroecología.

Es cierto que hay muchas instituciones que tienen la voluntad, no se puede negar, la voluntad de la implementación y de conocer lo que es la agroecología, pero si no se hace un trabajo articulado, mancomunado con las organizaciones, con las familias, con las personas que hacen la agroecología, pues no se va a lograr tener resultados positivos; aquí quiero citar a un compañero muy querido que se me viene a la mente y una vez dijo:

“La agroecología de a pie no está sintiendo ningún cambio”, no está pasando nada en los territorios realmente, aunque sea un mandato nacional, lo vemos en los discursos de la ministra de agricultura, lo celebro, pero en cuanto a implementación nos estamos quedando muy cortos, concuerdo con la compañera de Brasil y el compañero de Bolivia, no hay los recursos concretos para esto, por ello no se ve, aunque llegamos hasta un punto donde sí está planificado el costo que puede tener la ejecución de la política, pero está detenido en la institución.

Quiero hacer una invitación a los compañeros y compañeras a que continuemos haciendo la agroecología como la venimos haciendo porque definitivamente no podemos depender de la institucionalidad, eso ya lo sabemos, aunque se ha logrado cosas interesantes en estos últimos tiempos, la invitación también a la institución para que responda con los compromisos de manera concreta y sepan que al Movimiento Agroecológico Colombiano, como otros movimientos, se pueden aliar para implementar la política y ojalá la ley en su momento, de la mejor manera y sin tantos impases.

Álvaro Acevedo

Gracias Jenny, yo creo que es muy claro el llamado a un Gobierno que se llama el Gobierno del cambio para que, en efecto, los sistemas alimentarios cambien y para que esas políticas que se han escrito muy bien porque también fueron co – construidas por los movimientos sociales, realmente transformen las condiciones de vida y que las comunidades y organizaciones que hacen la agroecología sientan ese cambio en los territorios, esto es lo que en Colombia estamos esperando.

Pregunta 4

Cuéntanos sobre el marco político en Ecuador, ¿en ese marco político cabe la agroecología?, ¿cómo los movimientos sociales aportan para potenciarlo?

Esteban Daza, Instituto de Estudios Ecuatorianos, Ecuador

Escuchando a mis colegas aquí presentes creo que, tanto en el caso ecuatoriano como en los casos aquí mencionados, nos cruzan algunas variables muy parecidas, uno es el tema de la coyuntura política donde se emprende o donde se promociona la soberanía alimentaria o la agroecología que tiene que ver con la presencia de “gobiernos progresistas”; la otra variable es la limitación que tienen esas coyunturas políticas; otra coincidencia es que no es ninguna prebenda, no es ninguna concesión que nos dan los Estados progresistas para colocar institucionalidad pública o mandatos constitucionales a favor de la vida, la soberanía alimentaria, los derechos de la naturaleza, sino que son procesos históricos de lucha social.

Otro aspecto que me parece que coincide, por lo menos en los casos de Bolivia, Brasil, Ecuador y ahora va en el proceso Colombia, es que estamos llenos de una cantidad importante de leyes y normativas que suenan bonito, tienen unas narrativas súper importantes, pero en muchos casos son poco aplicables porque dependen de una voluntad política en la que no solo están las organizaciones, sino que están en diálogo con los Estados, me parece que esos elementos nos cruzan de alguna manera.

En el caso del Ecuador, entre los años 2008 y 2012, vivimos una efervescente coyuntura social y popular que logró cambios en la constitución de la República sumamente importantes que si bien no dicen la palabra agroecología, sí nos permiten pensar en condiciones de posibilidad en la normativa para construir políticas públicas a favor de la agroecología, por mencionar algunos: uno son los derechos de la naturaleza que tiene relación a su vez con el reconocimiento del Estado plurinacional e intercultural, esto se lees en el artículo donde podemos encontrar la sinergia, el diálogo epistemológico o el diálogo de saberes entre lo que se reconoce como los derechos de la naturaleza propiamente dicho y los derechos de la Pacha Mama, estos dos conceptos que se enuncian integra la “cosmovisión occidental” y la cosmovisión de los pueblos andinos.

Otro elemento guarda relación con la obligación del Estado de construir un régimen de soberanía alimentaria y esta noción de régimen tiene que ver con una narrativa incorporada a la normativa, una narrativa de reforma agraria integral ya que para construir el régimen de soberanía alimentaria, la Constitución dice que hay que redistribuir tierra, redistribuir agua, hay que dar una prelación en el uso del agua, primero para consumo humano, luego para la alimentación y después la industria; además se reconoce el sujeto campesino, el sujeto y la sujeta del agro. Encontramos una serie de elementos en esa conformación del régimen de soberanía alimentaria que están claramente establecidos en la Constitución. Luego hay otro elemento que tiene que ver con la normativa es el reconocimiento de una suerte de democracia participativa que promueve, por ejemplo, la participación y el control social para hacer seguimiento a la implementación de la normativa, eso también está en la Constitución y es sumamente importante. Otro eje también importante que tiene que ver con la participación ciudadana, es algo menos discursivo y yo diría más pragmático, que tiene que ver con la lucha de los pueblos y haber declarado al Ecuador libre de transgénicos, ahí no necesitamos construir un régimen, como el de soberanía alimentaria o el de participación, sino que está claramente establecido en la constitución que el Ecuador es un país libre de semillas transgénicas, del ingreso de semillas transgénicas. Todos estos elementos nos permiten pensar la oportunidad, pensar en clave de condiciones de posibilidad para un proyecto agroecológico emancipatorio que ya estaría presente en ciertos ejes que definen la institucionalidad.

Me gustaría contarles dos anécdotas fruto del trabajo que hacemos en el Instituto de Estudios Ecuatorianos (IEE). El IEE es una fundación con más de 30 años de experiencia en investigaciones sociales y apoyo al fortalecimiento organizativo, y en este sentido tuvimos la oportunidad conjuntamente con las organizaciones indígenas y campesinas de participar en dos procesos prácticos de implementación de las políticas de soberanía alimentaria: uno fue la configuración de una veeduría ciudadana en el marco de estas normativas de participación y control social; se configuró una veeduría ciudadana entre organizaciones campesinas en los años 2011 y 2012 que nosotros acompañamos para hacer la evaluación de la aplicación de una política que se llamó Escuelas de Revolución Agraria.

Esta normativa permitía a las organizaciones campesinas ser reconocidas como veedoras ciudadanas de la política pública, esto les permitía acceder a cierta información a la cual normalmente no se tiene acceso, como presupuestos, contratación, los principios que estructuran la política pública para que estos mismos sectores, evaluar la política durante el proceso de implementación.

Lo anecdótico e importante es que un grupo de agricultores y agricultoras se constituyeron como veedores e investigadores, entonces tenían que ir a hablar con los representantes de la institución pública, cargos medios, cargos altos; cuando llegábamos a las dependencias del Ministerio de Agricultura en la Sierra centro, nos llamaba mucho la atención el cambió momentáneo, mínimo en las relaciones de poder debido a que las autoridades y funcionarios debían responder a las necesidades de información que requerían los y las campesinas.

Los agricultores se convertían en auditores de la gestión pública y los funcionarios actuaban sobre el temor de que sean mal evaluados o cuestionados, pero de alguna manera distorsionaba el rol central de la veeduría, que no tenía el sentido de expulsar funcionarios, sino de exigir que se cumpla con la política.

Los servidores públicos se concentraron entonces en entregar información sobre presupuestos y contrataciones, entonces vimos que había un cambio positivo en la inversión de aquel gobierno, sin embargo, los resultados de aquella evaluación no era que el gobierno no haya implementado la política pública de soberanía alimentaria o que no haya designado presupuesto para la contratación del personal entre veterinarios y agrónomos para cumplan con su ejecución, sino que lo esencial de esa veeduría, el resultado principal fue que los funcionarios
designados a los territorios no conocían o no entendían qué era el régimen de soberanía alimentaria, por lo que la aplicación de la política pública en territorio no fomenta la diversidad de cultivos o los mercados de cercanía, sino que impulsó el fomentó del monocultivo alimentario con fines de mercado, se impulsaba mucho la producción de papa, habas, brócoli en solitario, sin salir del círculo de dependencia de semillas mejoradas, insumos, deuda, precios.

La evaluación fue esa, en ese momento particular sí había presupuesto, sí se invirtió, pero quienes ejecutaban la política pública en el territorio no conocían lo que era soberanía alimentaria, ahí se dio un desfase importante, de este modo, no basta con la norma y a veces no basta con el presupuesto, sino que debemos entender que quienes ejecutan la política pública terminan influyendo sobre la realidad, si hay o no cambios.

La segunda anécdota o experiencia como IEE sucedió entre el 2018 y 2019. En diciembre de 2018 sale a la luz una investigación que anuncia que se descubrió soya transgénica plantada en un territorio de la costa ecuatoriana, la costa es el territorio donde se ubica toda la agroindustria. El anuncio revela que la soya transgénica no se está utilizando en grandes hectáreas de tierra, sino en unidades de producción muy pequeñas. Los promotores de esta investigación fueron sectores ecologistas y campesinos quienes denuncian este descubrimiento como una violación a la norma de los derechos de la naturaleza y a la prohibición constitucional del ingreso de semillas transgénicas llevando la lucha al plano de lo jurídico. Aquí vimos una clara alianza y división de roles, por un lado, las organizaciones campesinas fueron el motor de la demanda, mientras por otro lado, varios sectores ecologistas y campesinistas apoyan la demanda dando su experiencia jurídica en esta materia, de tal forma que fortalecen la lucha y apoyan en el plano jurídico.

Este acontecimiento no solo permitió que se junten sectores que tiene una conciencia ecologista o en agroecología, sino que abrió el espectro para invitar a participar a los sectores de agricultores convencionales quienes podían también verse afectados por los transgénicos, tal es así que se juntaron a la demanda pequeños productores de maíz amarillo de la cadena agroindustrial de la carne. La denuncia se hizo contra el Estado porque no defendió los derechos y dejó que se vulneren. Los abogados del Estado durante el juicio hicieron una defensa que no reconocía el descuido y no haber cumplido con la defensa de los derechos, sino que centró sus esfuerzos en desacreditar la investigación y a los denunciantes, alegó sobre la metodología y el carácter científico de la investigación; sin embargo, los jueces terminaron dando la razón a los denunciantes. Esta experiencia nos muestra la importancia de las coaliciones, de las múltiples redes y de la apropiación de la normativa por parte de estas actorías de manera que se las utiliza para la defensa de sus propios derechos.

Actualmente, al igual que en los otros países, estamos viviendo un retroceso de esas normativas de soberanía alimentaria o derechos de la naturaleza, estamos experimentando procesos antidemocrático y de corrupción, sin duda ya hay una reducción de derechos, debilitamiento de las organizaciones indígenas y campesinas, sin embargo, si pensamos en la norma como un camino para la defensa de la alimentación por ejemplo, aún está vigente y se puede seguir utilizando como un mecanismo más de las luchas sociales en términos de justicia ambiental, justicia social y una suerte de radicalización de la democracia en defensa de los derechos.

Álvaro Acevedo, Colombia

Muchas gracias, una primera ronda de conversación con los panelistas que nos deja claro que tal vez el problema no es de políticas, en distintos países hay políticas directamente enfocadas a agroecología o muy cercanos a la agroecología, muy relacionados, entonces la dificultad está en la implementación de las políticas y esa implementación no va a venir justamente, por lo que hemos visto y por las historias que ustedes nos señalan, por una voluntad institucional de aplicarlas; la fuerza del agronegocio y la influencia que tiene en políticas públicas a su favor y el desmedro para las políticas agroecológicas es muy fuerte, esto hace necesario y le da mucho sentido al tema de las coaliciones, que no necesariamente o no de manera conveniente debería seguirse construyendo entre quienes ya estamos de acuerdo, porque está muy bien que sumemos, pero no va a ser suficiente y tendremos que relacionarnos con otros sectores de la sociedad que tengan ideas muy cercanas o afines al pensamiento agroecológico.

Pregunta 5 para todos y todas

¿Cómo aumentar esta fuerza?, ¿cómo generar alianzas con otros sectores que actualmente no hablan de agroecología, pero sus narrativas dejan entrever ideas cercanas a las que defendemos?

Germán Jarro, Bolivia

Creo que estamos en un momento bien crítico de una situación de calentamiento global, de cambio climático, hoy estamos en crisis climática, entonces eso nos tiene que llamar a la reflexión a todos los actores y hacer una coalición, una articulación de mejor manera, creo que el tema de la alimentación, de la soberanía alimentaria sigue en la discusión, en el tapete para responder al conjunto de la sociedad donde todos tenemos ese derecho a la alimentación, ese derecho al agua, ese derecho ambiental, entonces creo que si no nos unificamos vamos a seguir queriendo descubrir la pólvora mientras el sector extractivista, el agronegocio están avanzando a pasos gigantescos.

Es una llamada a la reflexión a todos quienes trabajamos en esta temática del cumplimiento de los derechos, necesitamos seguir unificándonos, porque en el caso boliviano, por ejemplo, estos últimos años sale un movimiento agroecológico boliviano que reúne a más de sesenta organizaciones del sector académico, de organismos de desarrollo, movimientos sociales, agricultores, quienes están promoviendo hacia el Estado, en este caso, la elaboración de la Estrategia Nacional de la Agroecología.

Esto nació a través de un programa de cooperación de la GIZ, la cooperación alemana, que se articula muy bien con el movimiento agroecológico, pero previamente ya el MAB (Movimiento Agroecológico Boliviano) estaba planteando la ruta de la agroecología porque el Gobierno había suscrito un convenio con los empresarios del sector oriental de Bolivia para hacer la ruta del desarrollo, entonces se promovió que hagamos la ruta de la agroecología y ahí vino la estrategia nacional de la agroecología que está en su fase de culminación, todos quienes formamos parte de este movimiento tenemos que articularnos para que exista una mayor unificación del sector productivo agroecológico, que haya una mejor coordinación y realmente exista humildad personal, organizacional, institucional, para hacer frente al Gobierno cuando ellos estén queriendo promover políticas en contra del desarrollo de la agroecología(3).

Jenny Gómez, Colombia

Quisiera desarrollar dos ideas. La primera es que definitivamente la fuerza está en hacer la agroecología, creo que eso es lo que idealmente debe ser, sigamos haciendo la agroecología en los territorios con las organizaciones, con los movimientos de manera que podamos hacer una exigencia real, pero con bases fuertes, sólidas, con raíces profundas para poder tener rutas concretas que ya las tenemos, la política pública es una ruta muy clara, muy específica, es un programa agroecológico nacional demasiado específico para que lo podamos cumplimentar. Entonces aquí en Colombia ya está una ruta clara para esto, las instituciones que están implementando esto, tengan el documento a mano, ten-
gan la posibilidad de comunicarse, eso es lo primero, sigamos haciendo agroecología en los territorios.

La otra idea que quiero articular con la primera es que, si hubiese realmente el apoyo, la voluntad o la respuesta que ni siquiera es apoyo, solo es la respuesta a reivindicar y a reconocer la importancia de la agroecología, en cualquier desarrollo, en cualquier país, por parte de gobiernos, si realmente lo hubiese, tendríamos que tener en cuenta los siguientes puntos fundamentales:

El primero es lograr implementar la política pública con sus lineamientos: gestión del conocimiento, por ejemplo, fortalecer las escuelas campesinas, agroecológicas, técnicas, locales y territoriales que existen y que son la base fundamental para que se haya podido tejer el conocimiento en los territorios; la producción de transición agroecológica, apoyar la producción que ya existe de base agroecológica, pero también los tránsitos hacia la agroecología y aquí quiero mencionar un instrumento que es de planificación para la transición agroecológica que construimos de manera conjunta con las organizaciones y con el Gobierno nacional; la distribución, comercialización y asociatividad que da fuerza a los mercados locales y demás; finalmente la agrobiodiversidad y crisis climática donde se reconoce como principio el cuidado y la protección de los bienes comunes.

Otro punto fundamental sería atravesar el tránsito de tener un proyecto de ley a tener lista la ley, con un presupuesto propicio y además que nos permitiera hablar de una implementación real en Colombia, luego una identificación de esas territorialidades ya existentes como las zonas de reserva campesina, los resguardos, donde se acojan los fundamentos de agroecología para generar los territorios campesinos agroalimentarios, las áreas de protección para la producción agroalimentaria, entonces ahí es donde nosotros tenemos que ver prontamente cuál es esa implementación que hace falta hacer, en estos momentos ya están identificados cien posibles experiencias donde la política pública debe ser la base para la construcción de esa territorialidad.

Finalmente, darle fuerza a los movimientos, a las coaliciones nacionales e internacionales porque, como lo estamos viendo, lo ideal sería que desde el Gobierno hubiese estos presupuestos, pero como no los hay, ya estamos viendo que con cooperación internacional, con otras formas, se está implementando la política pública en esa ruta concreta, ya hay proyectos que tienen la posibilidad de mostrar algo genuino de cómo se implementa la política pública, respetando, reconociendo, aceptando, validando y sobre todo, respondiendo a los acuerdos hechos anteriormente con las organizaciones, las personas y los movimientos.

Helena Rodríguez, Brasil

Nosotros en Brasil, en el movimiento de agroecología o en el campo agroecológico, tenemos una pregunta que nos hacemos y ahora comparto con ustedes:

¿Por qué le interesa a la sociedad apoyar la agroecología?, de ahí el gran debate de todo lo que hacemos, de nuestro trabajo, de nuestras investigaciones, está asociado a un esfuerzo de contestar a esto, de tener el logro de que muchas más personas hablen sobre agroecología, defiendan la agroecología y estén interesados en nuestros temas que vamos conectando, estamos hablando de involucrar a la sociedad, de encantar con lo mejor que tiene la agroecología, pero también con cosas muy prácticas que eso es lo que importa para nosotros como sociedad, pero también como individuos.

Lo que entendemos en Brasil es que es sumamente importante que la agroecología circule en alianzas, porque muchas veces la palabra agroecología solita, no significa mucho, entonces es importante crear conexiones entre agroecología y temas que son llamativos para la sociedad, por ejemplo, el tema de la alimentación, el acceso a los alimentos y el tema de la salud, los alimentos son algo central para la producción y la reproducción de la vida, viéndolo así nosotros estamos enfrentando cada vez más situaciones de hambre, lo que pasa es que con el sistema agroalimentario dominante que nosotros tenemos es imposible acabar con el hambre, porque ese sistema agroalimentario está generando el hambre todo el tiempo cuando, por ejemplo, el alimento es solamente una mercancía o cuando expulsa a los pueblos campesinos o indígenas de sus territorios, cuando contamina las aguas con el uso de pesticidas, cuando destruye la biodiversidad con los transgénicos.

Al momento de hablar de alimentación, del acceso a alimentos o de superar el hambre, estamos hablando especialmente de la democratización de los sistemas agroalimentarios, valorar el acceso a los alimentos no como una mercancía, sino mediante una producción justa, libre de conflictos, libre de pesticidas, libre de transgénicos, pero también libre de violencias, libre de explotación hacia las mujeres, de los campesinos, de los pueblos indígenas, también que respete las culturas alimentarias y las muchas relaciones que hay entre la producción y la distribución del alimento; lo que hace la agroecología es democratizar los sistemas agroalimentarios y eso es un mensaje fundamental para la sociedad porque nosotros necesitamos comer y claro, no comer es no vivir, pero comer alimentos contaminados con pesticidas, transgénicos, producidos de una forma totalmente injusta, envolviendo a muchas violencias, es vivir enfermo, por eso también la agroecología promueve la salud porque es una forma distinta de producir, pero también de alimentar. Trabajar con las alianzas que están asociadas a la agroecología es fundamental para que tengamos cada vez más fuerza en el voluntariado agroecológico en Brasil o donde sea.

Esteban Daza, Ecuador

Me parece que habría que ampliar la incidencia sobre la agroecología, a nivel interno con quienes ya están convencidos debemos hacer reflexiones un poco más profundas de qué es lo que implica la agroecología y ver lo que está pasando hacia afuera, por ejemplo, en el Ecuador la emergencia de la agroecología como alternativa, en algunos casos no está ligada estrictamente al sistema productivo agroalimentario, sino que aparecen las agroecologías a partir de la presencia de los extractivismos, no aparece de la nada, sino como una alternativa económica, ambiental y social frente a la avalancha neoliberal extractivista. Ampliar la incidencia me parece que también tiene que ver con, lo digo como metáfora, sacar la agroecología de la finca y poner a la agroecología en la disputa de las relaciones de poder en todos los ámbitos y ahí entender esta dimensión política de la agroecología en estos dos sentidos, en el sentido de lo político y en el sentido de la política.

En el caso del sentido de lo político, entender cómo la agroecología se hace en las familias, en la finca que no solo tiene que ver con la relación en la práctica productiva, sino también con la política, porque si cuidas tus semillas y haces una feria de semillas con los vecinos, entre tus familiares, lo que estás haciendo es construyendo las bases para una transformación del sistema agroalimentario, aunque sea local, aunque sea en la familia ampliada estamos frente a una transformación social y política. El ejercicio de revalorización que nosotros hemos tenido la posibilidad de acompañar resignifica el ejercicio productivo agroecológico como una práctica con potencialidad política, pero no en el sentido electoral, sino en el sentido de transformación de sus vidas. También hay que mirar el ejercicio de la reproducción, ese debate profundo entre economía campesina con la economía feminista, de los cuidados, que nos podrían dar una interpretación distinta al ejercicio de reproducción, entre la relación de la unidad productiva y la unidad familiar; hablamos de lo político cuando nos referimos al ámbito de la agroecología en la vida cotidiana.

En cuanto a la política, tiene que ver con los grandes hitos, la ley, la normativa, la Constitución, por ejemplo, ahora en Ecuador estamos en elecciones y hay una polarización tremenda entre la candidata del progresismo y el candidato del modelo neoliberal, pero en medio había una tercera opción que representa a los sectores populares e indígenas, ese tercer lugar en las elecciones presidenciales nos parece un hito importante porque en su programa de gobierno estaba incluida la agroecología como el ejercicio central de su política agropecuaria y agroalimentaria, es un hito que viene desde lo cotidiano hacia lo institucional.

Otro aspecto es que la agroecología también reconoce otras luchas, las de los ecologistas, los animalistas, las luchas de la juventud que están presentes haciendo sus propios recorridos y que tienen una relación con la alimentación, con la agricultura, con el medio ambiente.

Finalmente, otro tema de interés es la relación entre la agroecología y la cuestión agraria, me parece que nos pasa mucho que solo hablamos de la agroecología y nos olvidamos de las condiciones de posibilidad del campesinado que produce los alimentos, cuando nos olvidamos de esa estructura histórica de acceso a los recursos, de acceso al mercado, de tipo colonial, patriarcal, capitalista, en ese escenario aparece un discurso agroecológico vertical, de arriba hacia abajo, que ordena y le dice al campesinado qué hacer, qué deben cambiar para hacer la transición, volviéndose una agroecología distante de los problemas de subsistencia cotidiana de las familias de agricultores.

CONCLUSIONES

Álvaro Acevedo, Colombia

La transición agroecológica, más que políticas formuladas, requiere la fuerza para su implementación, allí radica la potencia de las coaliciones, solo con esta fuerza social transformadora se puede lograr cambios reales en los sistemas agroalimentarios para que sean más sustentables, justos, inclusivos y resilientes.

Las coaliciones deben dar fuerza a la práctica agroecológica de la parcela, no descuidando lo productivo ni lo organizativo porque esto es lo que le da el sentido político a la agroecología, ahí está la fuerza de la posterior acción política; esta conclusión es tremendamente importante porque descuidamos mucho la producción agroecológica en finca, el trabajo con los agricultores, el trabajo organizativo y la agroecología se construye y ha construido, por más de cuatro décadas, justamente ahí, en ese espacio, de la parcela, de los territorios y de lo organizativo.

Es necesario sacar la agroecología de la parcela y ponerla en los espacios de disputa, las coaliciones deben generar mensajes movilizadores a la sociedad, mensajes como: la agroecología promueve la salud, la agroecología democratiza los sistemas agroalimentarios; entonces, es necesario una narrativa mucho más abierta desde estas coaliciones por la agroecología.

Notas:

(1) El moderador es el profesor Álvaro Acevedo de la Universidad Nacional de Colombia.

(2) https://ocaru.org.ec/coaliciones-por-la-agroecologia-en-suramerica-ecuador-brasil-colombia-y-bolivia/

(3) Actualmente la Estrategia Nacional Agroecológica de Bolivia está aprobada y ha sido presentada.

* El moderador es el profesor Álvaro Acevedo de la Universidad Nacional de Colombia.

* Edición: Esteban Daza Cevallos (OCARU).

* Las opiniones expresadas en esta publicación no representan necesariamente las del Instituto de Estudios Ecuatorianos, el Observatorio del Cambio Rural, la Fundación Rosa Luxemburg, el International Development Research Centre y, demás instituciones aliadas al Proyecto Coaliciones para apoyar procesos socio-políticos hacia la transción agroecológica en Suramérica.

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Equipo OCARU

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