Ecuador, cuarto en Europa por su oferta orgánica

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Fecha de publicación

julio 19, 2021

Expreso

La idea que nació hace 4 años de rescatar el consumo de granos ancestrales andinos como el amaranto, ha llevado a Amati a entrar en la lista de productos    orgánicos que conquistan el mercado internacional. La bebida ecuatoriana, que hoy también se procesa con el uso de otras frutas exóticas, consolida su presencia en Chile y acaba de estrenarse en Europa.

Si bien apenas un 3 % de las cerca de 200.000 unidades que procesan se exporta, la apuesta es que esa participación este año pueda crecer tras el posicionamiento que se busca tener en España, Francia e Italia, países a donde este tipo de productos naturales tienden a tener mayor acogida. “Le apostamos a esto porque es el futuro. Llegar a estos mercados nos tomó de dos a tres años. Actualmente llegamos a tiendas pequeñas, pero en países como España ya estamos negociando con una cadena de retail, lo que nos permitirá estar en supermercados en unos tres meses”, dice Carla Novoa, jefa del área comercial de Amati.

Las estadísticas en ese mercado no solo hablan de un mayor consumo de este tipo de productos, sino de la buena acogida de la oferta ecuatoriana. Con apenas el 1 % de producción orgánica, el país ha logrado convertirse en el cuarto proveedor en la Unión Europea.    Así lo revela un informe realizado en junio de 2020 por la Comisión Europea sobre agricultura y desarrollo rural, que además lo ubica en la posición número dos, entre los países exportadores de frutas tropicales, frutos secos, especias y hortalizas.

«La aceptación que estamos teniendo afuera es bastante buena, además del cuidado de la salud, a la gente le agrada el sabor».Carla Novoa / jefa comercial de Amati

«Potencial existe y mucho. Solo con tener el 1 por ciento de producción    orgánica, el país ha logrado estar entre los primeros puestos del ranking». Julio de la Calle / director de proyectos de Anfab

El dato lo celebran desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab). Su presidente, Christian Wholi, lo atribuye como un resultado más del acuerdo comercial que el país firmó con el bloque de 27 países en el 2017.    Solo en el primer año, las ventas a ese mercado crecieron un 11 % ($ 2.706 millones), un monto que anualmente se ha mantenido, abriendo espacio sobre todo a la oferta de nuevos productos orgánicos, incluyendo a los industrializados.

De acuerdo con este ranking,    Ecuador es superado por China, Ucrania y República Dominicana, y rebasa a países competidores como Perú, que aparece en el puesto 5    y a Colombia, que está en el 8.

Gran parte de los envíos de productos orgánicos del país (calificados así porque en toda su    etapa de producción se evita el uso de fertilizantes, herbicidas o pesticidas químicos) se concentra en frutas como el banano -el 35 % de los predios orgánicos del país son de este cultivo- o el cacao.

No obstante, explica Julio de la Calle, director de Proyectos e Innovación de Anfab, en los últimos años    los países europeos se vienen abriendo a una mayor    recepción de productos industrializados. “Dentro de los programas que desarrollamos hemos identificado líneas de productos como jugos, harinas veganas, mezclas para hacer pancake, pastas que se están produciendo bajo el sello orgánico y que ya se están exportando”.

Entre esa oferta está la de Cusi World,      que bajo el sello verde desde hace 4 años vende premezcla para preparar pancakes y pasteles hechos con cereales    o tubérculos andinos. “El año pasado fue un año particular, pese a la pandemia tuvimos la posibilidad de incrementar en un 30 % nuestras ventas en mercados como Colombia y Panamá”. Antes ya habían logrado vender a Europa, pero los planes se vieron truncados por los problemas logísticos que surgieron a raíz de la crisis sanitaria. No obstante, llegar allá no ha dejado de ser un objetivo. Uno de los países más atractivos, dice José Luis Quintero, gerente de Cusi World, es Alemania. “Es un país que tiene mucha conciencia en tema de sostenibilidad y salud, entonces valoran mucho este tipo de productos étnicos que para ellos además no son fáciles de conseguir”.

Después de la pandemia, dice Wholi, los hábitos de consumo han cambiado mucho, la gente tiende a inclinarse por alimentos más saludables. Es la tendencia. De ahí que existe una oportunidad para crear políticas que impulsen el desarrollo de este sector. “No solo podríamos generar más divisas, sino crear nuevas fuentes de empleo. Lo orgánico exige mucha más mano de obra que el cultivo tradicional”, dice.

La Calle cita que el trabajo en esta industria podría facilitarse teniendo en la mira a las    empresas anclas, aquellas que sirven de nexo entre el productor primario y el distribuidor y, a través de las cuales se pueden impulsar  procesos de innovación y desarrollo a lo largo de toda la cadena productiva. Así lo han comprobado con la ejecución de ciertos programas de Anfab. “Queríamos romper ese paradigma de solo apoyar al productor, nos dimos cuenta que nos estamos olvidando de toda la cadena”. Lo que se ha encontrado, apunta, es que existen “desarticulaciones, falta de políticas de Estado que fortalezcan estas alianzas, el trabajo en conjunto, el acceso a semillas, tecnologías”.

Fuente: https://www.expreso.ec/actualidad/ecuador-cuarto-europa-oferta-organica-108489.html

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