Análisis de Coyuntura febrero 2021

Autoría:

OCARU

Fecha de publicación

abril 6, 2021

El día 17 de febrero de 2021 el Instituto de Estudios Ecuatorianos facilitó un espacio de análisis de coyuntura frente a los resultados de las elecciones para la Asamblea Nacional y los resultados de la primera vuelta presidencial. Participaron representantes de la academia, movimiento indígena, de organizaciones no gubernamentales, investigadorxs del IEE/OCARU, entre otrxs. Durante el debate, existió un sentir en torno a la incertidumbre y expectativa para los movimientos sociales con la disputa de Yaku Pérez por el segundo lugar. Sin duda tenerlo en la segunda vuelta presidencial habría abierto posibilidades sin precedente para construir un proyecto político distinto, pero, finalmente el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio paso a Guillermo Lasso. Durante el debate se concordó en que Pachakutik no solo recoge votos anti-correistas o progresistas, sino más que nada la respuesta al levantamiento de octubre 2019. Además, las lecturas de la coyuntura actual se distribuyen en dos dicotomías: correismo vs. anti correismo o neoliberalismo vs. progresismo. Si bien la “tercera vía” que ofrecía Yaku Pérez no se materializó, PK logró un voto histórico en la Asamblea Nacional que despliega algunas posibilidades para el campo popular. En la Asamblea Nacional estaría conformada por 49 escaños del partido del progresismo (UNES), 27 escaños para Pachakutik (PK), 18 Partido Social Cristiano (PSC), 18 Izquierda Democrática (ID), 12 CREO de Guillermo Lasso y 12 escaños distribuidos entre varios partidos.

 

Inició la jornada como moderadora, Alejandra Santillana, lanzando ideas preliminares. Primero señaló cuáles son los proyectos políticos actuales concretamente: Arauz con la herencia de la Revolución Ciudadana autodenominada “progresismo”, Yaku Pérez y el acumulado histórico de las organizaciones del campo popular y finalmente la alianza de derechas entre Lasso y el Partido Social Cristiano. Mencionó las lecturas de intelectuales del progresismo que se plantean en contraste al neoliberalismo como proyecto de acumulación e inversión social desde la reforma de un Estado que concreta un proyecto nacional popular, y advirtió cómo el progresismo caracteriza a Yaku Pérez desde una lectura binaria del indígena bueno-malo, genuino-falso; intenta posicionarlo como una derecha liberal y finalmente moviliza el racismo como herramienta de opinión pública. Aseguró que permanecemos sin una comprensión clara del movimiento indígena en sus múltiples contradicciones y advirtió el retorno del debate etnia-clase. Finalmente, argumentó que la victoria en la Asamblea de Pachakutik abre la posibilidad de crear un proyecto alterno popular y autónomo como tercera vía frente al intento permanente del progresismo de representar los intereses populares.

 

Le siguió Inti Cartuche, del pueblo Saraguro, parte del movimiento indígena, investigador y doctorante. Inti reafirmó la carga histórica del movimiento indígena (MI) y su proyecto de un Estado plurinacional, asegurando que Yaku Pérez es un representante meramente de esta coyuntura. Los argumentos de Cartuche interpelaron la visión étnica/cultural asegurando que la plurinacionalidad supera la dicotomía etnia-clase, al no ser un concepto ni étnico ni nacionalista, sino que conduce hacia una visión más profunda. Más aún, la propuesta del MI supera la dicotomía progresismo-neoliberalismo o Estado-mercado al centrarse en derechos, contraponerse a la lógica extractivista y dialoga con las demandas de las organizaciones sociales. Destacó que estas elecciones ayudaron abrir la posibilidad de aceptación del MI y a PK a nuevos sectores que se sienten identificados con la necesidad de una vía alternativa para el poder social y popular. Superando así, la visión de que el MI y PK están cerrados en sus comunidades y a una visión cultural. Finalizó reiterando la misma idea anterior de que PK no es un bloque unitario, sino refleja una diversidad de posiciones políticas históricas y de varios sectores populares, por lo cual impera la necesidad de encaminar políticamente las acciones dentro de la Asamblea y tejer alianzas con otros sectores populares. Agregó que la posibilidad de forjar alianzas entre sectores de la izquierda para pensar en un nuevo proyecto desde la Asamblea Nacional deberá realizarse desde el diálogo y la horizontalidad.

 

Luego intervino Fernando López, historiador y miembro del movimiento revolucionario de los trabajadores, quien reafirmó la idea de la plurinacionalidad como elemento de disputa de la hegemonía. Planteó al populismo correista o progresismo, como el adversario con mayor potencial de confrontación frente al campo popular ya que establece la necesidad de disputar la autonomía, a pesar de que puedan darse confluencias en escenarios locales y parlamentarios. Por otro lado, afirmó que la derecha tradicional o neoliberal no presentan una barrera inmediata para la autonomía de los movimientos sociales. Finalmente expuso la reflexión de que el progresismo tiene varias tendencias, aunque su alma principal es estatista y empresarial; así como el MI que también recoge varias tendencias sin embargo su rostro popular predomina.

 

Participó también Fernando Muñoz, quien planteó las implicaciones de tener varias izquierdas en el Ecuador. Contempló varias ideas sobre lo que alimentó el voto a favor del PK: ¿fue en torno a su personalidad? ¿fue un voto militante? ¿un voto de simpatía por proyecto histórico del movimiento indígena? Sin embargo, desafió que el plan de gobierno presentado al CNE por Pérez no representa el proyecto histórico del MI. Por lo tanto, argumenta que fue una votación de confianza frente a la posibilidad de una tercera vía. Muñoz además planteó la necesidad de que las izquierdas se reconozcan para que puedan identificarse en el imaginario social. Por ejemplo, analizar qué tanto de izquierda tiene la izquierda democrática, que finalmente presenta una agenda para políticas de jóvenes, innovación, derechos sexuales y reproductivos, etc. Varias izquierdas se ven aglutinadas en la Asamblea Nacional, pero ¿hasta qué punto es posible construir un bloque progresista? Recalcó la necesidad de los espacios de diálogo, reconociendo que es más fácil ser oposición que construir gobierno en conjunto más allá de autonomías organizativas.

 

Después de varias preguntas e intervenciones, Alejandra Santillana cerró la jornada ampliando la reflexión sobre la complejidad de las tendencias dentro del MI y PK: “nunca ha funcionado como un bloque monolítico, al igual que las experiencias de los gobiernos locales dirigidos por PK siempre hay contradicciones, ausencias y omisiones”. Además, Santillana aseguró que el MI durante su historia también atravesó el neoliberalismo, modernización capitalista y el Estado autoritario por lo cual no se puede querer entenderlo como en mismo proyecto de 1986. El MI es una experiencia real, con problemas y contradicciones pero que logra ser una fuerza política nacional. Frente a esto, las lecturas de ponchos dorados o dirigencias versus el pueblo en las calles no aportan a la complejidad sino se apega a un discurso divisionista. Además, respecto a este punto, Santillana identificó otro binarismo aún: pensar la política en torno a calles versus Estado y alentó a la reconstrucción de tejido organizativo, redes de cuidado, que también son apuestas políticas. Finalizó argumentando que hace falta la autocrítica desde un espacio conjunto de articulaciones de izquierda, resaltando la importancia de lograr afrontar las coyunturas electorales que siempre dividen, a través de acuerdos de largo plazo que nos enseñen a jugar durante la coyuntura. “Lo que dejo claro fue que PK es un espacio donde se puede construir una propuesta popular, debatir una agenda que recoja e invite a discutir debates pendientes.”

 

 

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