Romelio Gualán “se ve una profundización de la explotación laboral en el campo”

Autoría:

OCARU

Fecha de publicación

enero 14, 2021
Romelio Gualán – “se ve una profundización de la explotación laboral en el campo”

Mi nombre es Romelio Gualán, soy indígena del pueblo Saraguro. Actualmente, presidente de la Coordinadora Nacional Campesina Eloy Alfaro.

 

¿Cuál es la postura que la CNC Eloy Alfaro mantiene frente a los Tratados de Libre Comercio (TLC)?

Desde la década de los 90, por la arremetida neoliberal y de las transnacionales con su intromisión en agricultura, siempre hemos tenido una postura de resistencia a ese modelo. Por eso derrotamos en aquellos años la propuesta del Área de Libre Comercio de las América (ALCA) impulsado por el gobierno de los EEUU en la región. Actualmente, sin duda, los impactos negativos del Tratado Comercial entre Ecuador y la Unión Europea ya se sienten en la agricultura, se empieza a constatar la desaparición de la población campesina. Es por esto que, en estos momentos, buscamos respuestas alternativas y de resistencia desde las organizaciones campesinas.

¿Qué ocurre hoy en día en el sector de la agricultura campesina?

Para la agricultura campesina, tanto en Ecuador como en América Latina, el modelo neoliberal es un problema. Junto con la Vía Campesina hemos evaluado que, en toda la región, si el neoliberalismo cobra más fuerza significaría el aumento de la extrema pobreza, abandono del campo y desaparición de los campesinos y las campesinas, por ejemplo, uno de los mayores riesgos que vemos frente al tratado con la UE son las importaciones de leche en polvo y sus derivados. Pero el TLC no solo pone en riesgo las líneas productivas, sino que pone en riesgo la vida en el campo, pues se profundiza la reconcentración del agua, de la tierra.

¿Cuáles son los sectores campesinos más vulnerables a los TLC y por qué?

Hoy en día, es evidente la crisis que viven los pequeños y medianos productores/ganaderos de leche cruda, a pesar que existe un precio mínimo de sustentación (0,42 ctvs.), apenas con compradores (intermediarios y la industria láctea) les pagan alrededor de veinte centavos (a veces un poco más, a veces menos), esto representa su quiebre total. Actualmente estamos viendo cómo va en aumento la importación de leche en polvo, esto provocará que en 5 a 10 años no haya pequeños y medianos productores/ganaderos de leche, porque sus economías han quebrado.

Nos preocupa que las entidades de estado como el Ministerio de Agricultura y Agencia de Regulación y Control (AGROCALIDAD) hayan propuesto importar hortalizas durante la pandemia de COVID-19, finalmente esto no ocurrió debido a la presión social. Esto es además extraño, importar hortalizas, cuando en el país toda la región interandina las cultiva. No se está respetando el trabajo del campesinado.

¿Qué otros efectos ustedes han visto en los pequeños productores?

También se ve una profundización de la explotación laboral en os trabajadores rurales. Ecuador ha sido uno de los mayores exportadores de banano, en la producción y exportación de este producto los trabajadores, compañeros y compañeras, son explotados.

También vemos una apertura comercial para el incremento de supermercados que arrasan con la comercialización campesina en las ciudades. También se desplaza la producción campesina por la exigencia del registro sanitario, eso es un problema para los agricultores, entonces, simplemente no se puede comercializar. Esta es una situación absurda, ya que permite todo a favor de la importación. Nuestra producción es milenaria, han pasado siglos y seguimos alimentando al país. No aparecemos recién ahora como los TLC que vienen a decirnos qué debemos sembrar y dónde vender. El modelo de libre comercio implica que se empiecen a poner condiciones (medidas fitosanitarias) que no pueden cumplir los pequeños productores, por lo tanto, impide a quienes producen que continúen haciéndolo. El gobierno ha dejado la mesa tendida a las agroexportaciones y empresas que se benefician directamente del TLC. Hoy en día vemos el efecto en la población campesina, continua la migración interna y externa de los jóvenes rurales.

¿Explíquenos un poco más sobre estas medidas fitosanitarias?

Es un tema que entra como parte de varios instrumentos de control al campesinado por parte de los TLC. Pongamos el ejemplo del queso: el Ecuador es mega-diverso, tiene una cultura milenaria y diversa. Por ejemplo, hay muchas variedades de queso, pero las medidas fitosanitarias estandarizan la producción con lo que eliminan el queso que se produce en el campo, y de esta forma se pone en riesgo a los agricultores. Como ejemplo más concreto, sabemos que cada pueblo tiene su forma, costumbre y cultura gastronómica. En este sentido, la producción de queso en Saraguro, viene de una sabiduría, desde nuestros abuelos, su producción no contiene aditivos, ha sido siempre natural y ancestral. Y lo mismo podemos decir de la producción de queso en Manabí o el Carchi.

El gobierno, a través de la Agencia de Regulación y Control (AGROCALIDAD) dice que la producción campesina es un riego para la salud de la población. Yo pregunto, con nuestra producción que es milenaria, si nuestros productos no fueran aptos para el consumo, miles de compañeros y compañeras ya habrían fallecido. Entonces no va por ahí para nosotros. Toda esa producción, la han tenido en cada territorio como parte de su historia. Pero hoy en día están siendo acorralados al punto de quebrar. Las iniciativas que venimos trabajando en las organizaciones no han sido consideradas y tampoco han sido puestas a debate y análisis en el Ministerio de Agricultura.

Esto pasa con todo producto. Para lograr tener un registro sanitario, el tiempo estimado es de mínimo tres años. El análisis del suelo, la labranza de la tierra, la siembra, la cosecha, todo ese círculo tiene que estar investigado. Para nosotros eso no es nada nuevo, pero si eres productor no puedes esperar 3 años de brazos cruzados por un registro. Lo mismo pasa en la ganadería, el campesino ahora tiene que pasar por el camal (centro donde los animales son faenados) para tener el visto bueno y poder comercializar el ganado para la carne. Muchos compañeros viven a tres, cuatro o hasta cinco horas del camal y es triste ver cómo se obstaculiza todo.

Esto es irresponsabilidad del Estado, del Ministerio de Agricultura y AGROCALIDAD, que no desarrollan mecanismos para facilitar el fomento de las pequeñas economías campesinas. Nos han puesto normativas hasta de cómo se tiene que trasladar la leche. Entonces, se obstaculiza la comercialización de producción campesina, todo esto, efectivamente, favorece a las transnacionales. No hay respuesta para los pequeños y medianos productores. Además, las directrices y normativas que regulan al sector de los pequeños agricultores se hacen en universidades, institutos del exterior, lo hacen los “especialistas”, pero nosotros creemos que la normativa debería hacerse con el pueblo. Quieren que se cumpla sin consultar en el territorio, a las poblaciones, al campesino y al consumidor. Sin embargo, el gobierno, en lugar de sentarse a discutir estos temas, se ha dedicado a la persecución de dirigentes. Es por esto, que ahora que se habla de un nuevo TLC y esta vez con los EEUU nos preocupa de manera considerable.

¿Y qué exigen lxs agricultorxs, campesinxs y pueblos al gobierno para proteger sus economías?

Lo primero, en Ecuador hay que aclarar que existen dos modelos de agricultura: el agronegocio y la agricultura familiar campesina. El gobierno justifica que sí hay inversión; y sí, se ha gastado millones, pero con el agronegocio: banano, flores, palma. Pero en la agricultura campesina casi nada. Nosotros ponemos que la agricultura familiar campesina debe ser prioridad. Durante la pandemia, la agricultura familiar campesina demostró que puede sostener la alimentación de todo el país.

Lo segundo, ante la implementación de programas de semillas certificadas o de alto rendimiento, lo que está pasando, es que su modelo favorece intereses particulares, nacionales y transnacionales de los negocios de las semillas y fertilizantes. Eso está provocando una desaparición del modo de cultivo que sostiene nuestra soberanía alimentaria. Eso es crucial, nosotros siempre hemos sostenido una economía social y solidaria, que es el futuro para el desarrollo de los pueblos. Una agricultura amigable con la naturaleza, un desarrollo entre campo y ciudad, entre productor y consumidor.

Esos son temas fundamentales para trabajar en una agenda a futuro. Una agenda que plantee la convivencia entre un modelo agroindustrial y una agricultura diversa con una milenaria gastronomía, en todo el territorio nacional. Sin embargo, con el gobierno actual, el diálogo no ha sido una opción. Después del “levantamiento indígena y popular” de octubre 2019, el gobierno no dio ninguna respuesta a las demandas desde el campo. Hoy en día, en pleno campaña electoral estamos abriendo los debates con candidatos de tendencia de izquierda, para analizar qué proponen en su programa, y una vez visto esto tomar una decisión colectiva. Es importante establecer una relación cercana con los candidatos de tendencia de izquierda.

¿Desde de la CNC Eloy Alfaro qué acciones se han articulado para proteger e impulsar la agricultura familiar campesina (AFC)?

Uno de los temas que estamos avanzando es la agroecología y también nos interesa la agricultura urbana. En momentos de crisis, éstas formas de agricultura garantizan la no dependencia de alimentos que provienen del mercado exterior y de los grandes supermercados locales y empresas agroindustriales.

Otra cosa que nosotros vemos son las normativas que hemos avanzado con la Asamblea Nacional: con los debates de la ley de tierras, aguas y semillas; que, aunque no es lo que se aspiraba, son avances a los que hay que plantear reformas. Seguiremos buscando que las normativas garanticen la redistribución de la tierra, la desprivatización del agua, que las semillas vuelvan a las manos campesinas, entre otras cosas. Sin embargo, con la Asamblea de ahora, hay desconfianza por la corrupción, no hay garantías fundamentales para entrar en diálogo. No hay dialogo con el gobierno, incluso, hemos puesto el juicio político al ministro de agricultura, pero no ocurrió nada.

Un tercer punto, es que estamos construyendo un “plan de gobierno campesino”, alrededor de la soberanía alimentaria, para una estrategia de 20 a 30 años.

Finalmente, está el tema de la integración con otros países. Colombia y Perú han vivido las mismas situaciones de impactos a los TLC con la UE y los EE.UU. pero buscamos otro tipo de integración, este es un tema muy interesante y además analizar los impactos provocados por el libre comercio.

1. Entrevista Editada Romelio Gualán

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