DIÁLOGOS INSTITUCIONALES – ENTREVISTA CON LA SECRETARÍA DE AFC

Autoría:

OCARU

Fecha de publicación

agosto 3, 2020
OCARU

“Vivimos en un sistema de agricultura dependiente”

Entrevista con Wilma Suárez, Subsecretaria de Agricultura Familiar Campesina

¿Cuáles son los principales impactos que deja la pandemia en la agricultura familiar campesina, según su evaluación desde la subsecretaría?

Podemos evidenciar algunos impactos tanto positivos como negativos. Por ejemplo, muchas de las productoras que solían entregar sus productos a ciudades como Quito se replegaron por el miedo al contagio. Hay que tomar en cuenta que muchas están en el grupo de alto riesgo, sobre todo por su edad porque tenemos una población productiva envejecida en el campo. Por ejemplo, algunas compañeras en la Provincia de Cañar decían: “Prefiero perder los productos antes que ir a la ciudad para entregar”.

Otro de los efectos negativos fue la reducción de la producción y el rol de los intermediarios, quienes iban en sus carros hasta las comunidades para comprar los productos agrícolas, pero pagaban el precio que ellos querían. Entonces hubo un fuerte abuso por parte de los intermediarios, aprovechando que no se podía comercializar de forma directa.

También se dieron dos desarticulaciones durante la pandemia: por un lado, la agricultura familiar se desvinculó de los compradores y, por el otro lado, de los proveedores de semillas. Por lo tanto, como nuestros productores no tenían dónde comprar sus semillas, se iba disminuyendo el abastecimiento de los productos en el campo.

Pero también veo un efecto positivo: muchos productores llegaron a ofrecer sus productos a través de canastas, con entrega directa de puerta a puerta. Así también se pudo visibilizar la importancia de la agricultura familiar campesina y su gran capacidad de proveer alimentos para las ciudades, en cualquier época.

 

Con respecto al desabastecimiento de semillas y plántulas que menciona, ¿cómo está la situación para las y los pequeños productores ahora?

Bueno, algunas de las Direcciones Distritales del MAG, se han activado para articular acciones y entregar semillas a nuestros productores, por ejemplo, en Imbabura. No podemos decir que se ha cubierto la demanda de semillas, pero por lo menos se ha ido apoyando de forma interinstitucional en la entrega de estos insumos. Eso es muy importante, porque si no, nos desabastecemos y quedamos sin alimentos en las ciudades.

Pero también hay que tomar en cuenta que nuestros pequeños productores son quienes seleccionan históricamente sus propias semillas. Se puede decir que existen productores que han introducido en sus sistemas productivos el monocultivo, con semillas mejoradas o certificadas y otro sector mayoritario de la agricultura familiar campesina que mantiene el sistema productivo diversificado y  son capaces de obtener sus propias semillas.

Pero el sistema convencional nos impregnó que se tiene que usar productos químicos y semillas mejoradas. Nuestros antepasados más de 10,000 años han mantenido el sistema diversificado con semillas propias. Además, antes nuestro país era productor de trigo, ahora somos importadores, entonces hay que repensar lo que está aconteciendo con el sector agropecuario. Se puede decir que antes había pocos ingenieros, pocas plaga y mayor producción. Ahora hay muchos ingenieros, alta plaga y baja producción. Esa es la realidad.

Vivimos en un sistema de dependencia. Hace 50 o 60 años vino la revolución verde,  aduciendo que iba a terminar con el hambre y a mejorar la producción. Pero no fue así, hoy vivimos lo contrario: hay desnutrición, el hambre avanza y la producción baja. Entonces hay que mirar también los efectos que está generando esta agricultura de dependencia, sobre todo en la salud humana y en nuestro suelo. Si aplicamos tanta cantidad de insumos tóxicos, resultado intoxicación de nuestro suelo. Nuestros suelos son vida, entonces hay que darle de comer al suelo pero con insumos biológicos, para mejorar la fertilidad.

 

En febrero de este año, el Ministro de Agricultura lanzó la propuesta de la política agropecuaria 2020-2030 que sigue en proceso de construcción. ¿Cómo está aportando la Subsecretaría de Agricultura Familiar Campesina al proceso?

La propuesta fue desarrollada a través de talleres con diferentes actores sociales. Nosotros como subsecretaría participamos activamente en los talleres, sobre todo proponiendo criterios orientados a la soberanía alimentaria para la construcción de un sistema agroalimentario sostenible. Quien sistematizó el documento fue la organización RIMISP, con el apoyo de la FAO.

El documento contiene algunos elementos que pueden contribuir y potenciar al sector de la agricultura familiar campesina, sobre todo mejorando las condiciones de vida de nuestros productores.

Ahora la propuesta está siendo socializada con algunos sectores sociales y creo que es muy importante continuar en este diálogo con los actores de la AFC porque ellos deben conocer y empoderarse de la propuesta. Porque si yo conozco el documento, voy a estar detrás de que se cumpla esa política pública.

Bueno, finalmente hay que considerar que es una propuesta perfectible, se puede ir ajustando conforme a los resultados y necesidades, debido a que el sector agropecuario es dinámico y en permanente transformación. Lo importante es que se cuenta con una política pública que marca un norte para la intervención favorable en este sector.

 

¿En qué medida logra la propuesta tomar en cuenta los intereses y necesidades de la AFC?

Hay que entender que el Ministerio de Agricultura y Ganadería atiende a dos sectores: el sector de la agricultura familiar campesina y el sector de la agroexportación. Entonces hay que generar una política para los dos sectores. Porque también hay compañeros, pequeños productores, que son por ejemplo bananeros, que hacen monocultivo. Entonces también necesitan de una atención de la política agropecuaria. Porque en realidad los: Álvaro Noboa, y los Febres Cordero, ellos ya no necesitan del Estado, ellos producen por su propia cuenta. Pero a quien se debe atender es a los pequeños y medianos productores que hacen parte de la agricultura familiar campesina.

 

Desde la subsecretaría, ¿qué propuestas tienen para apoyar a los y las pequeñas productoras de los dos sectores?

Promovemos la transición del sistema convencional hacia un sistema sostenible y agroecológico que también sea rentable. Entre estas propuestas está el sistema agroforestal que está compuesto por arbustos, frutales y forestales. Entre otras cosas asegura los ingresos familiares por muchos años. Porque los árboles de mango, de guanábana o de aguacate generan algo como un seguro para nuestros productores, incluso si son mayorcitos y alguien les ayuda cosechando, tienen productos para vender. En cambio, si solo tiene cultivos de ciclo corto y estos terminan, ¿quién te apoya?

Pero los sistemas agroforestales tienen otras ventajas. Los arbustos por ejemplo, si se les corta sirven para alimentar el suelo. Que sea materia orgánica de nuestra propia parcela, eso nos permite también fertilizar nuestros suelos y evitar la erosión. Además, el sistema agroforestal es como un termostato: si está frío te cubre y si hace calor, dentro de la parcela está fresquito.  Entonces nosotros estamos trabajando con este sistema de producción, que sea sostenible y rentable para lograr una mayor productividad y bajar los insumos agroquímicos.

Por ejemplo, entre los productores de arroz promovemos el sistema agroforestal, para tener una agricultura diversificada. Así, ya hay dos ingresos, del arroz y de los árboles frutales.

Además, el hecho de ser parte de la agricultura familiar campesina no quiere decir que no podamos exportar. Después de abastecer nuestro mercado interno, tenemos la posibilidad de exportar nuestro producto, utilizando buenas prácticas ecológicas para tener productos sanos y de calidad. Porque otro de los errores que a veces cometen nuestras autoridades y algunos de nuestros productores es pensar que produciendo orgánicamente, solo se obtiene un producto chiquito, podrido y malo.

 

¿Qué se está haciendo a favor de las mujeres rurales, pilar fundamental de la AFC?

 Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería hemos trabajado en un instrumento de Política Pública como es la Estrategia Nacional Agropecuaria para Mujeres Rurales que tiene como objetivo visibilizar y posicionar el rol de la mujer y su importancia para mantener la soberanía alimentaria. Dicha estrategia ha sido construida de forma participativa, en una serie de talleres desarrollados a nivel del territorio nacional donde participaron mujeres lideresas de diferentes organizaciones sociales, así como mujeres empresarias emprendedoras, expertas de género y la academia. Estos talleres permitieron identificar las principales problemáticas que enfrentan las mujeres rurales: falta de acceso a la tierra, falta de acceso a las semillas, falta de acceso al crédito, además de que ellas sufren violencia económica en sus hogares.

Una vez identificado el tema de créditos, hicimos un pilotaje con el BanEcuador en 4 provincias –Cañar, Morona, Azuay e Imbabura– para que las compañeras mujeres puedan tener acceso a créditos de hasta 10 mil dólares, sin la firma del esposo, sin la garantía.

Más del 60% de la mano de obra en la agricultura familiar campesina lo realizan las compañeras mujeres y a nivel mundial el 80% y por eso debemos ser visibilizadas y consideradas en las políticas públicas no solo por ser mujer sino porque somos los pilares que sostienen la vida.

Yo vengo de un área netamente rural, soy una mujer campesina y he vivido esa realidad, por eso donde yo esté voy a posicionar el tema de las mujeres.

Por ejemplo, fui presidenta de la Conferencia Plurinacional e Intercultural de Soberanía Alimentaria (COPISA). En esa instancia he impulsado que se incorpore el enfoque de género en las propuestas de leyes que elaboró la institución, como la Propuesta de Ley de Tierras y Territorios, La Propuesta de Ley de Agro-biodiversidad, la Propuesta de Ley de Pesca. Mi intención fue que la mujer sea visibilizada y considerada dentro de la construcción de estos cuerpos legales. Pero cuando las propuestas pasaron a la Asamblea Nacional, en su mayoría no fue considerado el tema de mujeres.

Mi intención con la Estrategia Nacional Agropecuaria para Mujeres Rurales es que se institucionalice y transverzalice el enfoque de género en todos los productos y servicios que ofrece el MAG, ya que dicho instrumento permitirá la generación de acciones que se traduzcan en impactos diferenciados para las mujeres a través de la superación de barreras, la reducción de brechas y el empoderamiento de las mujeres rurales.

Lee aquí.-

OCARU Entrevista- Subsecretaría AFC

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