VOCES CAMPESINAS Roberto Gortaire «Las orientaciones del gobierno sobre movilidad generan confusión para la Agricultura Familiar Campesina»

Autoría:

OCARU

Fecha de publicación

abril 28, 2020

OCARU

Soy Roberto Gortaire, de la organización comunitaria UTOPIA en Chimborazo y militante del Colectivo Agroecológico del Ecuador.

¿Cuál era la situación que atravesaba el sector campesino de la sierra antes del covid-19?

La percepción que tengo de la situación del sector rural en Chimborazo y probablemente en el resto del país, es que enfrentábamos un continuo proceso de “descampesinización”. La tendencia de envejecimiento y feminización rural no se ha modificado y es cada vez más notoria la ausencia de población joven, sobre todo en sectores rurales cercanos a las ciudades. En los territorios hay un retroceso de la agrobiodiversidad y sufrimos el deterioro de la calidad de los recursos productivos (aguas, tierras y semillas).

Esto es resultado del poco valor que se asigna a la agricultura familiar campesina por parte del Estado y de la sociedad en su conjunto. Se da prioridad al modelo primario exportador extractivista, basado en el monocultivo y el paquete tecnológico, pero ambos son insostenibles. También crecen las ciudades y la modernización cultural nos impone una forma de producción y consumo que no son apropiadas. En los últimos tres años los problemas se aceleran y el Estado está menos presente en el campo, esto generaliza la sensación de abandono. Frente al Covid-19, por ejemplo, esto se refleja en los deficientes servicios de salud pública, carentes de personal médico calificado y de insumos suficientes. Hay una ausencia grande de orientación en las políticas públicas.

Ahora que ha llegado el Covid-19 a Chimborazo, ¿cuáles son los principales problemas que afectan al sector campesino?

El problema más evidente son las limitaciones para el transporte de alimentos y acceso restringido a los mercados para abastecer a las ciudades. Hay muchos cambios en las orientaciones del gobierno respecto a la movilidad y esto genera confusión. A esto, hay que agregarle la ausencia de transporte público y la escasa presencia de transporte privado, que provoca verdaderos inconvenientes para el traslado.

En las ciudades se suma otro problema. Hay desorden en los controles que realizan las autoridades para permitir el ingreso, lo cual hace más lento el traslado de alimentos. Ahora, finalmente, quienes logran superar todos estos inconvenientes, deben cumplir con los horarios establecidos en los mercados mayoristas y municipales. Cada una de estas restricciones dificulta gravemente la movilidad de los productos agrícolas de los pequeños productores, por lo tanto, muchos prefieren no salir a vender sus productos.

Algunas instituciones públicas como el GAD provincial publicitan visitas a los sectores rurales para la entrega de kits de alimentos procesados. Esto más se asemeja a una práctica clientelar, antes que a una política de atención durante la crisis. Otra cosa sería hacer un esfuerzo para adquirir productos agropecuarios de familias campesinas y distribuirlas a grupos vulnerables, como se ha visto por ejemplo en el GAD Azuay.

Otro ejemplo, es nuestra organización de producción y comercialización agroecológica, “Canasta Comunitaria Utopía”, que apoya la campaña “quédate en casa”. ¿Cómo lo hicimos? Garantizando el abastecimiento de alimentos a las familias socias a domicilio y ampliando la atención a nuevos consumidores. Durante la primera semana se triplicó el ritmo de abastecimiento, lo cual requiere de mucho trabajo y movilización. Sin embargo, no pudimos mantener la atención, precisamente por las limitaciones de transporte de alimentos del sector rural a la ciudad y dificultades operativas. De todas maneras, actualmente, estudiamos mecanismos para superar estas dificultades.

Por lo tanto, el principal problema está en la circulación de los alimentos, porque la cotidianidad de las labores agrícolas no se han modificado. Son pocas las medidas de aislamiento social en el campo, excepto aquellas que implican aglomeración, por ejemplo, ya no se realizan reuniones o mingas.

¿Y qué acciones realizan desde las organizaciones locales para superar este tipo de problemas?

Conozco algunos esfuerzos locales, de organizaciones campesinas, agroecológicas y de otros grupos sociales, por impulsar y mantener circuitos económicos para abastecimiento de alimentos del campo a la ciudad. Por supuesto muchos de ellos vinculados o cercanos al Colectivo Agroecológico (en Quito, Ibarra, Riobamba, Azuay, etc..) y a la difusión que ha impulsado la campaña QRE (Que Rico Es). También hay varias iniciativas particulares en la costa donde gremios campesinos gestionan con sus propios esfuerzos el abastecimiento a sectores populares. En la sierra centro, las comunidades indígenas tratan de mantener circuitos comerciales con sus pares en barrios populares de Guayaquil o Quito.

En cuanto al abastecimiento de alimentos, lo más destacable entre las formas que las organizaciones enfrentan los desafíos generados por el covid-19 es que empiezan actuar de forma más coordinada. Esto permite generar procesos de auto-ayuda para superar las dificultades.

Y hacia dentro de las comunidades, ¿existe algún tipo de control territorial para evitar los contagios de coronavirus?

Conozco algunos casos en los cuales las comunidades han tomado control territorial, vigilan los ingresos y salidas de personas de sus localidades. Lo que puedo mencionar es que tales medidas de precaución están motivadas por el miedo y la desinformación. Esto provoca que haya acciones de intolerancia en muchos casos. En algunos lugares se han preocupado más por construir puestos de vigilancia comunitarios que organizarse para autoabastecimiento.

Finalmente, ¿qué aprendizajes crees que se pueden sacar de estas crisis?

Es muy pronto para llegar a conclusiones. Pero podemos mencionar que ni el Estado ni la sociedad estuvimos preparados para un evento de este tipo y la constante es la improvisación. Vemos mucha ineficiencia en la gestión pública, el egoísmo de las elites, miedo e intolerancia generalizadas. Pero también hay actos heroicos de gente que auténticamente se preocupa por apoyar a los más vulnerables, solidaridad entre pueblos comunidades, barrios y vecindades. Esta crisis nos invita a reflexionar profundamente y esperamos nos permita despertar y generar los mecanismos para recuperar una sociedad solidaria, valorar la ruralidad, organizar circuitos económicos más sostenibles. En definitiva, aún queda todo por hacer.

Roberto Gortaire

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