Un año de Derechos Campesinos: “Sin los campesinos nunca se realizará adecuadamente el derecho a la alimentación de toda la sociedad”

Autoría:

OCARU

Fecha de publicación

junio 17, 2019

Hoy día, 17 de diciembre, se cumple un año desde que la Asamblea General de la ONU adoptó la declaración de los derechos campesinos. En este contexto hemos conversado con Ana María Suárez, representante de FIAN internacional ante la ONU, sobre la importancia de tener tal declaración, su significado tanto legal como simbólico y las razones de la oposición de ciertos países.

OCARU: ¿Cuál es la importancia de tener una Declaración de Derechos Campesinos?

Ana María Suárez: Se llegó a la adopción de la declaración porque el Consejo de Derechos Humanos y los mismos campesinos habían identificado una violación sistemática de los derechos campesinos, siendo ellos actores cada vez más marginados, más empobrecidos, afectados por fenómenos como el acaparamiento de los recursos naturales, la mercantilización de la tierra, la digitalización, entre otros. La Declaración de los Derechos Campesinos da una solución normativa a las problemáticas diagnosticadas por en consejo y los campesinos. Así, genera un nuevo estándar que puede apoyar en las luchas campesinas.

OCARU: Durante el proceso, ¿cuáles fueron los principales obstáculos para llegar a la adopción de la Declaración?

Ana María Suárez: Bueno, tuvimos una oposición bastante grande de la mayoría de los países industrializados. Pero se referían raras veces a los intereses reales que los llevaban a oponerse a la Declaración, sino que se referían principalmente a excusas procesales. Como, por ejemplo, que el borrador fue escrito por la Vía Campesina y no había sido redactado por el grupo de trabajo (de la ONU), entre otras. Y en los temas más específicos, hubo una discusión bastante fuerte por parte de Inglaterra sobre la definición de campesino. Tuvimos también gran oposición al reconocimiento de los derechos colectivos y de los derechos nuevos o emergentes, como el derecho a la tierra, a las semillas, al agua para la agricultura, a un medio ambiente sano y a la Soberanía Alimentaria.

OCARU: Al final, en la votación de la Asamblea General de la ONU el 17 de diciembre de 2018, votaron 121 países a favor, 8 en contra y 54 países se abstuvieron… ¿Cuáles son las verdaderas razones por las que esos países se opusieron o se abstuvieron?

Ana María Suárez: Esos países dijeron claramente en algunos momentos que no querían el reconocimiento del derecho a la semilla, o el reconocimiento del derecho a la tierra o a la Soberanía Alimentaria. Y obviamente, que se reconozcan esos derechos implica que ellos tendrán la obligación de protegerlos frente a grandes intereses económicos, muchos de ellos corporativos, otros los mismos proyectos de cooperación de esos países y no quieren ver afectada su actividad económica. Esos países en general han tenido una visión de los derechos humanos que es más colonizadora y neoliberal, mientras que loa visión que nosotros llevamos con la declaración es una visión emancipatoria de los derechos humanos.

OCARU: ¿Cuál fue el rol de las organizaciones campesinas en el proceso?

Ana María Suárez: Fue la Vía Campesina, una organización internacional que recopila un montón de organizaciones, quien lideró el proceso. Ellos fueron los que escribieron el primer borrador y los que lideraron todo el trabajo de cabildeo a lo largo del proceso. Fue muy bueno ver como al principio más o menos cabildeaban y contaban sus realidades y al final incluso fueron expertos en la mesa de negociaciones, respondiendo a los Estados. Y además de la Vía Campesina hubo otros movimientos rurales como por ejemplo el movimiento de pescadores, de pastores, de trabajadores rurales que estuvieron presentes en todo el proceso de negociación. Es decir, ellos fueron los protagonistas, y las organizaciones que los apoyamos dimos un apoyo técnico.

OCARU: Legalmente, ¿qué significa la declaración?

Ana María Suárez: La declaración es un paso adelante, porque significa implementar un estándar internacional sobre los derechos de los campesinos, pero que todavía no es vinculante u obligatorio. Sin embargo, nosotros consideramos que primero los Estados que han firmado tienen que implementar la declaración de buena fe; los que no han firmado o los que se han abstenido tienen que aceptar que fue un proceso democrático internacional en el que la declaración fue adoptada por mayoría. Además, hay que leer la declaración en conjunto con otros instrumentos internacionales que sí son vinculantes y que la respaldan.

OCARU: Y más simbólicamente, ¿qué significa la declaración?

Ana María Suárez: Significa reconocer a los campesinos como titulares de derechos. Esa es una situación nueva que no se había dado antes. Incluso cuando se reconoció la titularidad jurídica de los indígenas, muchos campesinos que tenían raíces indígenas y que habían dejado de ser indígenas para evitar la discriminación, volvieron a ser indígenas para aprovechar ese reconocimiento. Ahora consideramos que la declaración de los derechos campesinos no solamente los reconoce como titulares de derechos y les da importancia social dentro de los diferentes contextos políticos, sino que además les da un instrumento de abogacía que pone más leña al fuego de las luchas que ellos tienen en la defensa de sus derechos y en su dignidad humana.

OCARU: ¿Qué hace falta para convertir la declaración en una herramienta más potente en contextos nacionales como el ecuatoriano?

Ana María Suárez: Hay varios puntos. Lo primero es, por supuesto, la diseminación y la educación, es decir, tanto los titulares de derechos como los obligados tienen que conocer el contenido y entenderlo para poder aplicarlo. Lo segundo es toda la cuestión de monitoreo de la implementación, a nivel nacional y regional, por ejemplo, a través de mecanismos como las defensorías de derechos humanos, las cortes internacionales, y el sistema en Naciones Unidas. Tercero, consideramos que falta un componente comunicativo fuerte, que haga que toda la sociedad se entere de que los campesinos son titulares de derechos. Y, en este marco, que entiendan que sin los campesinos el derecho a la alimentación de toda la sociedad nunca va a ser realizada adecuadamente.

OCARU: Mi última pregunta tiene que ver con el derecho a la alimentación: ¿cuál es la relación entre los derechos campesinos y la Soberanía Alimentaria?

Ana María Suárez: La Soberanía Alimentaria es uno de los derechos campesinos, está consagrado en el artículo 15 junto con el derecho a la alimentación. Y es importante porque implica que los campesinos puedan definir qué producen, cómo lo producen, qué comercializan, cómo lo comercializan, qué consumen y cómo lo consumen. Pero además existe la Soberanía Alimentaria en términos más generales, que es la Soberanía de los consumidores, de los que comemos, para decidir qué comemos, cómo lo comemos, y sin la realización de los derechos campesinos y la protección de los campesinos, es imposible que se produzca buena alimentación para que nosotros podamos decidir consumir y tener unas dietas más saludables.

 

Entrevista realizada por Tamara Artacker

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